LA PAZ, Bolivia, ene. 22, 2007.- Bolivia nacionalizará las compañías mixtas con socios multinacionales en las que se compruebe corrupción o incumplimiento de inversiones comprometidas, anunció este lunes el presidente Evo Morales. En un informe al Congreso de casi cuatro horas y media, con motivo de su primer año en la Presidencia, enumeró los logros de su gestión en diferentes áreas y destacó su política de control estatal de los recursos naturales y el triunfo que supuso la nacionalización petrolera.
Según Morales, en algunas compañías mixtas o capitalizadas una investigación ha encontrado "muchas ilegalidades" sobre sus inversiones y su administración.
"Con mucha sinceridad, si encontramos algunas que no cumplen con las leyes bolivianas (...) esas empresas volverán a manos del Estado", dijo Morales.
De las diez capitalizadas, tres son petroleras ya nacionalizadas en 2006 y en las restantes hay inversores estadounidenses en el sector eléctrico, chilenos en el ferroviario, italianos en telecomunicaciones y bolivianos en la aviación.
Morales nacionalizó el sector petrolero en mayo pasado, obligando a las empresas a pagar tributos de hasta 82 por ciento sobre sus producción, pero la medida aun no está consolidada porque continúa negociando con las multinacionales cómo asumir el control accionarial de cinco empresas.
Al final se concentró en detalles al que la considera su principal acierto la "nacionalización de los hidrocarburos" y en la mención de algunos datos económicos que en su criterio manifiestan una elogiable administración de la economía y que "el pueblo" confía en su gobierno.
Indicó que con su nacionalización que obligó a las petroleras extranjeras a ponerse "en fila, firmando los contratos... como empleado del estado".
Antes, se refirió brevemente al principal problema que separa al oficialismo de la oposición cual es el mecanismo de aprobación de una nueva constitución en la Asamblea Constituyente e insistió en fórmulas rechazadas por las fuerzas adversarias.
Aunque señaló que su gobierno respeta la propiedad privada, dijo que si los consorcios que privatizaron parcialmente en los 90 algunas compañías estatales no satisfacen las expectativas del gobierno "deberán devolver las empresas al estado".
En la minería, el mandatario ratificó su decisión de expropiar empresas que pertenecían al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997 y 2002-2003) y que fueron compradas por la suiza Glencore, entre ellas la planta de fundición Vinto en la zona andina.
El mandatario pidió a los parlamentarios su cooperación para que esa fundidora vuelva al Estado, al asegurar que su venta en la década pasada fue "fraudulenta".
Sobre la reforma agraria, anunció que se investigarán supuestos actos de corrupción en la titulación de tierras, porque él entregó a campesinos 3,2 millones de hectáreas gastando 1 millón de dólares, mientras que en los nueve años anteriores se gastaron 98 millones para 9 millones de hectáreas.
Morales alabó los programas económicos aplicados en su primer año de gestión, diseñados -dijo- para poner fin "al saqueo de los recursos naturales" y "al modelo económico subastador" de anteriores gobiernos.
Morales señaló que ante la acertada gestión que estaría cumpliendo será difícil que se vea obligado a dejar la presidencia antes de su cumplir su mandato de cinco años.
"Deben estar preocupados porque este indiecito no va a salir fácilmente", dijo Morales respecto de sectores citadinos; aunque obvió referirse a las iniciativas de la oposición, aceptadas inicialmente por él, por aprobar una ley de referéndum de revocación de mandatos, que podría tocar al suyo.
También aseguró que en la integración que se impulsa en Suramérica, los recursos naturales "jamás pueden estar en las manos de las trasnacionales".
Morales, quien se dirigió a los legisladores en tono coloquial y sin leer, recordó al empezar su discurso que en enero de 2002 fue expulsado como diputado de ese mismo recinto bajo acusaciones de haber promovido desórdenes sociales.
El canal estatal de televisión TVB que transmitía el acto evitó enfocar a los opositores y no informó sobre el abandono de estos al recinto, pero al final el mandatario reconoció que "algunos parlamentarios" dejaron la sala.
Morales prosiguió su discurso reiterando anécdotas y opiniones personales y dedicando buena parte del tiempo a hablar de medidas que tomará en el futuro, pese a que el mensaje debía ser un informe de su gestión de un año.
Anunció que este año pretende iniciar relaciones diplomáticas o comerciales con Irán, Libia, Sudáfrica e India, porque su Gobierno práctica una política de "diálogo cultural".
Ante el embajador de Estados Unidos, Philiphe Goldberg, que asistió al acto, Morales defendió su decisión de exigir visado a ciudadanos de ese país como una medida recíproca con el trato que da a los bolivianos, aunque afirmó que no se trata de un acto "de venganza".
El informe, cortado con frecuencia por aplausos de sus partidarios, fue tan largo que incluso Morales sorprendió durmiendo al jefe de los diputados oficialistas, Gustavo Torrico, y al diputado cocalero David Herrada.
Aludió reiteradamente a la ayuda que recibe su gobierno de Venezuela y Cuba en distintas áreas, pese a que, según señaló, éste último país es "el más atacado por el imperialismo" en alusión a Estados Unidos.
En cuanto a la extensión de los cultivos de coca, que Estados Unidos rechaza, Morales dijo que gracias a la comprensión de los cocaleros en 2006 su gobierno erradicó 5 mil 070 hectáreas del vegetal, aunque no mencionó su reciente decisión de permitir la ampliación de plantaciones en su bastión político, la zona central del Chapare.
Morales cumplió su primer año con un respaldo popular del 59 por ciento, tres puntos menos que en diciembre pasado, según una encuesta publicada hoy.
Morales logró el mayor apoyo a su gestión en mayo de 2006, cuando decretó la nacionalización de los hidrocarburos, con un 81 por ciento, y el más bajo en octubre, 50 por ciento, tras un choque armado entre dos grupos de mineros afines al presidente, que dejó 16 muertos y 60 heridos.
Primer presidente indígena de Bolivia, llegó al poder con un 53,7 por ciento de respaldo en las urnas.