BEIRUT, Líbano, ene. 24, 2007.- Facciones partidarias y enemigas del gobierno se enfrentaron este miércoles por segunda jornada consecutiva en Trípoli, la segunda ciudad más importante del Líbano, un día después que estallidos de violencia a nivel nacional causaron la muerte de tres personas y heridas a más de 170.
En Trípoli se registraron el martes los peores episodios de violencia, luego que una huelga general convocada por el grupo fundamentalista islámico Hezbolá desató enfrentamientos con partidarios del gobierno del primer ministro Fuad Saniora en Beirut y otras partes de Líbano.
En muchos lugares, entre ellos Trípoli, los combates se registraron entre facciones religiosas, causando una profunda preocupación en esta frágil nación de múltiples comunidades.
El miércoles hubo nuevos enfrentamientos en Trípoli durante el funeral de uno de dos hombres que murieron el martes, dijeron testigos. Unas 2 mil personas se dirigieron al cementerio de la urbanización Tabané, de mayoría sunita, cuando algunos en la multitud lanzaron disparos al aire con fusiles automáticos en tradicional señal de duelo.
Poco después, hombres armados en una colina de la urbanización rival de Jabal Mohsen, bastión de los alauitas, una secta desprendida de los musulmanes chiítas, abrieron fuego. Muchos dolientes huyeron del área en medio del pánico.
Testigos y funcionarios de seguridad dijeron que de inmediato se iniciaron tiroteos con fusiles automáticos y granadas. Dos personas fueron heridas en las piernas, dijo la policía.
El martes en la noche, Hezbolá convocó a un fin de la huelga general, pero advirtió que podría organizar más actos de protesta.
El paro del martes, que debía ser pacífico, derivó en los hechos de violencia más graves desde que el movimiento Hezbolá, partidario del gobierno de Siria, y sus aliados lanzaron una campaña en noviembre para derrocar a Saniora, que goza del respaldo de Estados Unidos.