WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 24, 2007.- El senador John Kerry anunció que no presentará su candidatura a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata para las elecciones de 2008. "He llegado a la conclusión de que no es momento para que comience una campaña presidencial", declaró el senador de Massachusetts.
Kerry reconoció, no obstante, que estuvo "tentado" a volver a lanzarse a la carrera presidencial, tal y como hizo hace dos años, para cambiar el rumbo de su país.
"Hay razones poderosas para continuar esa lucha", agregó, aunque ha optado por hacerlo desde su escaño en el Senado, cargo que intentará renovar en 2008.
Como senador, Kerry centrará sus esfuerzos en frenar lo que considera una guerra "equivocada" y en lograr que los 140 mil soldados desplegados en Irak regresen a EU cuanto antes.
John Kerry, de 64 años, ex combatiente de la guerra de Vietnam condecorado por su valor, fue el candidato presidencial demócrata en los comicios de noviembre de 2004, cuando fue vencido por el presidente George W. Bush, que se presentaba a la reelección.
Al menos ya hay ocho aspirantes a la candidatura presidencial demócrata, entre ellos la senadora por Nueva York, Hillary Clinton.
En las elecciones primarias de 2004, Kerry derrotó fácilmente a varios de los otros competidores demócratas, incluido el senador John Edwards, de Carolina del Norte, a quien luego eligió como su candidato a la Vicepresidencia.
Edwards ya ha anunciado que volverá a presentarse en esta campaña.
Otros a los que entonces se impuso Kerry en el partido, fueron el ex gobernador de Vermont Howard Dean, actual presidente del Partido Demócrata, y el general retirado Wesley Clark, ex comandante supremo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Año y medio después de la invasión de Irak y cuando aumentaba rápidamente el número de bajas estadounidenses en ese país, Kerry utilizó como arma electoral su historial como soldado frente a Bush, quien no combatió en Vietnam.
Pero en muchos aspectos, las posiciones de Kerry fueron ambiguas, algo que los republicanos aprovecharon para presentarle como un candidato indeciso y oportunista.
Kerry, que en 2002 sumó su voto al del Congreso que autorizó a que Bush invadiera Irak, luego se pronunció contra la guerra.
En 2004, insistió en que EU debía enviar más soldados a Irak, aprobó una asignación de fondos adicionales para la guerra y luego dijo que se había equivocado con ese voto.
En las elecciones de noviembre de 2004, Kerry obtuvo el 48 por ciento del voto popular, y cuando surgieron dudas en los escrutinios en algunos estados, especialmente en Ohio, que resultaba crucial para todo el país, el demócrata se abstuvo de cuestionar las cuentas y aceptó su derrota.
La forma en que Kerry llevó su campaña en 2004 fue criticada por muchos demócratas, que opinaron que el senador no respondió con la firmeza necesaria a los ataques republicanos, algunos de los cuales llegaron a insinuar que Kerry no merecía las condecoraciones que ganó en la guerra.