WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 26, 2007.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo este viernes que las fuerzas militares de su país se protegerán de los agentes iraníes que apoyen a los insurgentes en Irak. "Nuestra política va a ser proteger a nuestras tropas", dijo Bush en la Sala Oval de la Casa Blanca tras una reunión con el general del Ejército David Petraeus, quien recibió hoy la confirmación del Senado para el cargo de comandante de las fuerzas de su país en Irak.
"Tiene sentido que si alguien intenta hacer daño a nuestras tropas o evitar que logremos nuestros objetivos o intenta matar a civiles inocentes en Irak, lo detengamos", añadió.
Hoy, el diario "The Washington Post" afirmó que la Casa Blanca ha autorizado a sus fuerzas matar o capturar a los agentes iraníes que ayuden a los insurgentes, una información filtrada por funcionarios anónimos.
Las fuerzas armadas de Estados Unidos detuvieron este mes a cinco iraníes en una oficina del país persa en Erbil, en el norte de Irak, y alegan que están vinculados con la Fuerza "Qods" (Jerusalén, en árabe) de los Guardianes de la Revolución de Irán, una facción que ayuda a los insurgentes a fabricar artefactos explosivos.
Irán mantiene que los cinco sólo realizaban funciones consulares y ha exigido a Estados Unidos que los libere.
Bush negó que con las acciones contra los iraníes, Estados Unidos se esté saliendo de las fronteras de Irak. "Esa suposición simplemente no es correcta", dijo.
El presidente insistió en que su país apuesta por la vía diplomática y la cooperación con sus aliados para evitar que Irán se haga con un arma nuclear.
"Podemos resolver nuestro problema con Irán de forma diplomática", dijo.
En su intervención, Bush reconoció que hay "pesimismo y escepticismo" en el Senado respecto a su plan para enviar refuerzos de 21 mil 500 soldados a Irak para pacificar Bagdad y la provincia sunita de Anbar.
Sin embargo, criticó que algunos legisladores "condenen" la estrategia sin darle una oportunidad para que funcione.
"He escogido el plan que creo que tiene las mayores posibilidades de éxito", dijo Bush. "Yo soy quien decide", remarcó el presidente, que instó a quien se opone al proyecto a presentar una alternativa.
Se prevé que la próxima semana llegue al pleno del Senado una resolución no vinculante que rechaza el aumento del contingente desplegado, que actualmente se sitúa en unos 132 mil soldados.
Esa resolución fue aprobada el miércoles por el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta. Los legisladores analizan además otra resolución con un tono más suave, pero que también se opone a la escalada militar de Estados Unidos en Irak.
CONFIIRMA SENADO DE EU A PETRAEUS COMO COMANDANTE EN IRAK
Por otra parte, el Senado de Estados Unidos confirmó hoy de forma unánime al general del Ejército David Petraeus como comandante de las fuerzas de su país en Irak.
Petraeus, de 54 años, recibió 81 votos a favor y ninguno en contra, pese a que apoya el envío adicional de 21 mil 500 soldados al país árabe, al contrario que gran parte de los legisladores.
Su nominación por parte del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, no ha generado discordia debido a la buena reputación de Petraeus en las Fuerzas Armadas, ya que conoce de primera mano la situación en Irak.
Durante la invasión, en marzo de 2003, comandó la 101 División Aerotransportada y entre 2004 y 2005 dirigió el programa de formación del nuevo ejército iraquí.
Petraeus reemplazará en el cargo a George Casey, a quien Bush ha nominado como Jefe del Estado Mayor del Ejército.
El lunes, en una audiencia de confirmación en el comité de las Fuerzas Armadas en el Senado, Petraeus describió la situación en Irak como "nefasta".
"Lo que nos espera no será ni rápido ni fácil. Sin duda, habrá días duros (...), pero duros no quiere decir desesperados", dijo.
Mientras Petraeus se prepara para dirigir la operación de pacificación de Bagdad y la provincia sunita de Anbar diseñada por la Casa Blanca, en el Congreso continúa el escepticismo sobre el nuevo plan de Bush.