PEKÍN, China, feb. 13, 2007.- Corea del Norte acordó este martes ante Estados Unidos, China, Corea del Sur, Japón y Rusia comenzar en el plazo de 60 días el cierre y posterior desmantelamiento de su programa nuclear, a cambio de miles de toneladas de combustible. Según el comunicado conjunto emitido hoy por las seis partes en Pekín, en los próximos dos meses Corea del Norte cerrará sus instalaciones nucleares en Yongbyon (no las únicas, pero sí las que más recelo causaban a Estados Unidos) y a cambio recibirá una primera remesa de 50 mil toneladas de petróleo pesado.
En ese mismo periodo (en el que además proseguirán las conversaciones, a través de cinco grupos de trabajo especializados) Corea del Norte volverá a admitir a los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) para que inspeccionen las instalaciones nucleares en el país.
Además, el régimen de Pyongyang y Estados Unidos iniciarán conversaciones para avanzar hacia el restablecimiento de las relaciones bilaterales, paso histórico, ya que el conflicto de Corea (1950-53) terminó con armisticio y sin tratados de paz.
También Japón promete en el documento firmado hoy el inicio de conversaciones bilaterales para la normalización de las relaciones, aunque Tokio sólo las quiere restaurar si Pyongyang resuelve el problema de los ciudadanos nipones secuestrados en las décadas de los años 70 y 80.
El acuerdo alcanzado hoy, tras seis días de negociaciones, es el primer paso práctico en cuatro años de conversaciones, y el primer capítulo de una "hoja de ruta" para llevar a la realidad los acuerdos del 19 de septiembre de 2005.
También es de destacar en el documento de hoy que se obligue a Estados Unidos a "acabar con la calificación de Corea del Norte como un país que patrocina el terrorismo".
En fases posteriores, el acuerdo de hoy exige a Corea del Norte que dé toda la información de sus programas nucleares (no sólo el de Yongbyon sino también otros que ya han producido unos 50 kilos de plutonio) y, a cambio, la ayuda aumentará hasta el millón de toneladas anuales de fuel-oil pesado.
Esto se continuará discutiendo a partir del 19 de marzo, fecha en la que las seis partes han acordado mantener la sexta ronda de conversaciones, ya divididas en grupos especializados en energía, finanzas, lazos diplomáticos y otros temas.
El negociador estadounidense, Christopher Hill, dijo estar muy satisfecho por estos pasos iniciales pero advirtió que aún hay "un largo camino por recorrer".
"Seguro que no es el final del proceso pero es de verdad el principio del final", destacó a los periodistas un Hill esperanzado, quien barajó la posibilidad de que próximamente el negociador norcoreano (Kim Kye-gwan) se desplace a Nueva York para proseguir los contactos.
Hill, un diplomático que ya es una celebridad en China, destacó que en la negociación "ha habido días muy difíciles", que se han resuelto "gracias a los esfuerzos de China, que trabajó muy duro para cerrar el acuerdo".
Es de destacar cómo estos cuatro años de negociaciones han ayudado a reducir recelos entre China y Estados Unidos, habitualmente enfrentadas por infinidad de temas comerciales, militares o estratégicos.
Las negociaciones de estos últimos días estuvieron rodeadas de cierto optimismo porque Washington y Pyongyang ya habían sentado las bases en enero en Berlín, aunque surgieron desacuerdos que dilataron el proceso negociador, principalmente en torno a la ayuda energética que pedía Pyongyang.
El negociador estadounidense concluyó que aunque la desnuclearización es el tema subyacente, para lo que se trabaja es para la paz y la estabilidad de una región complicada. "El noreste de Asia es diferente al resto del mundo... y estamos intentando solucionar algunos de estos problemas y dificultades entre estados", destacó.
"Acordamos compartir (la obligación) en base de igualdad entre Rusia, China, Estados Unidos y Corea del Sur, pero damos la bienvenida a la participación de Japón, queremos que se una a nosotros", señaló Hill al respecto, invitando también a otros países a participar.
Mientras la comunidad internacional felicitaba a los países que participaron en las negociaciones, algunos expertos, como el catedrático de la Universidad Popular de Pekín Shi Yonhong, manifestaban cautela.
"No hay mucha lógica en que Corea del Norte cambie de repente su actitud, por lo que no puedo creer del todo que vaya a abandonar a corto plazo sus armas nucleares", dijo a Efe el mencionado académico.
La crisis se inició en octubre de 2002, cuando Estados Unidos acusó a Corea del Norte de reiniciar su programa nuclear violando acuerdos bilaterales de 1994, y alcanzó su peor momento en octubre de 2006, cuando Pyongyang anunció el éxito de su primer ensayo de armamento nuclear.