SYDNEY, Australia, feb. 22, 2007.- El vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, agradeció este jueves al gobierno de Australia el apoyo que presta al de Estados Unidos en "la guerra contra el terror", en el primer discurso que realizó durante su gira oficial de dos días de duración. "Después de mantenerse unidos en todos los grandes conflictos de los últimos 100 años, Estados Unidos y Australia ahora se mantienen unidos en la lucha decisiva contra el terrorismo", manifestó Cheney en un hotel de Sydney, ante los miembros de la organización "Dialogo de Liderazgo Ejecutivo Australia-América".
Añadió que el objetivo de los terroristas es conseguir el control de Oriente Medio para establecer una base territorial que incluiría España, y desde la que lanzar ataques contra los gobiernos que se nieguen a cumplir sus demandas, según informó la agencia australiana de noticias "AAP".
"Su objetivo último, el que proclaman abiertamente, es establecer un califato que cubra una región desde España a través del Norte de África hasta Oriente Medio y el sur de Asia, alrededor de Indonesia", manifestó.
Concluyó diciendo que Estados Unidos continuará estando presente en Irak para evitar una batalla entre las facciones radicales que disputan el poder en el país árabe.
Mientras Cheney pronunciaba su discurso en el hotel Shangri-la, en el exterior, centenares de personas se enfrentaron a la policía cuando pedían la libertad de David Hicks, el australiano detenido en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba) desde hace más de cinco años, sin que se hayan presentado cargos formales en su contra.
Cheney tiene previsto visitar, en la base naval de Sydney, al jefe de las Fuerzas Armadas, Angus Houston, y a los veteranos australianos de las guerras de Irak y de Afganistán.
Se reunirá también con el líder de la oposición, el laborista Kevin Rudd, quien se espera le transmita la intención de retirar las tropas australianas de Irak si su partido gana las elecciones generales, previstas para entre octubre y noviembre.
Por su parte, el primer ministro australiano, John Howard, manifestó esta semana que su Gobierno no tiene intención de retirar las tropas australianas en Irak y que enviará entre 50 y 70 instructores a esa nación.
Además, el ministro australiano de Defensa, Brendan Nelson, anunció el jueves el envío de un equipo militar para valorar la necesidad de desplegar más tropas y equipamientos en Afganistán, donde Australia tiene un contingente de aproximadamente 500 soldados.