ROMA, Italia, feb. 24, 2007.- Zico, Martins, Givaldo, Gilson... los nombres podrán sonar como la alineación perfecta para un encuentro del Mundial, pero la vista del domo de la Basílica de San Pedro y los sacerdotes en la multitud evidenciaron que este juego no era una mera cuestión terrenal. Seminaristas y sacerdotes de varios países amantes del fútbol saltaron a la cancha este sábado para el primer encuentro de la Copa Clerical, torneo que alinea a 16 escuadras de institutos católicos en Roma.
"Están jugando con la cúpula de San Pedro de fondo, así que compórtense", dijo el cardenal Pío Laghi antes de dar el silbatazo inicial en un pequeño estadio del Vaticano ubicado en una colina desde la que se observa la basílica.
En Italia, el fútbol es casi tan importante como la religión católica, y los jugadores se tomaron su papel muy en serio una vez que sonó el silbatazo.
Entre gritos de los entrenadores, consignas religiosas del reducido público y camisetas invocando la protección de la Virgen María, una abigarrada colección de latinoamericanos, africanos y asiáticos del Collegio Mater Ecclesiae se enfrentaron a un equipo de brasileños que representaban a la Universidad Gregoriana.
En un resultado sorpresivo y milagroso, la joven escuadra del Mater Ecclesiae goleó 6-0 al más experimentado, aunque corpulento, equipo de brasileños mientras sus hinchas coreaban en español: "¡La Madre de la Iglesia quiere un gol!"
En el juego se apreció una buena dotación de duras barridas y juego áspero, se marcaron dos tiros de penal, y el primer gol cayó en el segundo de éstos.
Al final, todos se estrecharon la mano y sonrieron, en lo que funcionarios y jugadores esperan será un buen ejemplo para el futbol profesional de Italia, el cual se ha visto agobiado por violencia de hinchas y escándalos.
La Copa Clerical debería "reafirmar el valor educativo y pastoral del deporte", y "fortalecer los sentimientos de verdadera amistad y fructuosa convivencia", señaló un mensaje del cardenal Tarcisio Bertone, el segundo funcionario más prominente en el Vaticano.