TOKIO, Japón, abr. 9, 2007.- El primer ministro japonés, Shinzo Abe, prometió este lunes a su homólogo iraquí, Nuri al Maliki, que Japón continuará apoyando la reconstrucción de Irak y ambos líderes acordaron fortalecer los lazos económicos y políticos.
Durante una reunión celebrada en Tokio, Abe dijo al dirigente iraquí que su país es esencial para la estabilidad de Oriente Medio y extremadamente importante para los intereses nacionales de Japón, a lo que Al Maliki contestó que Irak afronta muchos desafíos, pero que su país quiere superar las dificultades para lograr el máximo del potencial que atesora, según la agencia Kyodo.
Japón apoya el liderazgo del chiíta Al Maliki, y del vicepresidente iraquí, el sunita Tariq al Hashimi, para lograr acabar con el clima de violencia en Irak, señaló la agencia japonesa.
Durante una reunión que mantuvo previamente con el ministro nipón de Defensa, Fumio Kyuma, el líder iraquí pidió la cooperación japonesa para que las empresas niponas vuelvan a Irak, tras afirmar que el norte kurdo y el sur del país son "relativamente estables".
Kyuma dijo tener la esperanza de que el sector privado japonés pueda retomar sus actividades en las regiones estables de Irak y puso como ejemplo Erbil, al norte del país, uno de los puntos a los que llegan los vuelos de las Fuerzas de Auto Defensa japonesas que salen desde Kuwait.
Al Maliki, que llegó ayer a Tokio para una visita de cuatro días, se mostró de acuerdo con Kyuma en que la situación de la seguridad en Bagdad necesita mejorar.
Hace dos meses Kyuma realizó unas polémicas declaraciones en las que calificó de "errónea" la decisión del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, de iniciar la guerra de Irak.
Según Kyodo, Tokio considera importante construir una relación estratégica a largo plazo con Irak, dado que este país posee las terceras mayores reservas de petróleo del mundo y Japón es muy dependiente de la importación de energía.
Japón podría extender sus programas de créditos a Irak por valor de 57 mil 700 millones de yenes (unos 485 millones de dólares) para la reparación de los suministros de electricidad y agua, dentro de la línea de apoyo que Tokio ha seguido con el país árabe.
Al Maliki se reunió por la mañana con el emperador de Japón, Ahihito, ante el que expresó el deseo de que Irak aprenda de la experiencia nipona en el espectacular desarrollo que Japón experimentó tras la II Guerra Mundial, tras agradecer los esfuerzos japoneses en la reconstrucción de Irak.
Akihito preguntó al líder iraquí sobre los esfuerzos para eliminar los conflictos internos en su país, a lo que Al Maliki contestó que planea terminar con la pelea entre diferentes grupos étnicos con un proyecto de reconciliación nacional a través de la televisión y con la implementación de varias leyes.
Japón fue uno de los países que más apoyaron a Estados Unidos cuando lanzó su invasión del país árabe y llegó a enviar tropas de infantería en misión humanitaria a la región de Samawa, en el sur iraquí, desde comienzos de 2004 hasta el pasado mes de julio, cuando el Gobierno nipón decidió su retirada.
En la actualidad, Japón presta apoyo logístico a Estados Unidos en Irak con vuelos de transporte de tropas y mercancías que prestan tres aviones C130 y 200 militares de la Fuerzas Aérea nipona y que tienen su base en Kuwait.
El Gobierno japonés aprobó recientemente una ampliación de dos años de la cooperación de tropas niponas en Irak, hasta el 31 de enero de 2009, lo que supone la tercera extensión de este tipo.
La Cámara Baja japonesa todavía no ha ratificado esta ley, que permitiría a las tropas niponas seguir suministrando servicios de transporte aéreo a las fuerzas de Naciones Unidas y otras tropas multinacionales en Irak.
La Constitución pacifista japonesa redactada por los aliados tras la II Guerra Mundial prohíbe la participación de Japón en programas de defensa colectiva, por lo que el envío de personal a Irak requirió de la aprobación de medidas especiales.