ARGEL, Argelia, abr. 11, 2007.- Veinticuatros personas resultaron muertas y 222 heridas en dos atentados ocurridos este miércoles contra la sede del Gobierno y una comisaría cercana al aeropuerto de la capital argelina, según informó Protección Civil. Doce muertos y 135 heridos conciernen al atentado contra la sede del Gobierno y 12 muertos y 87 heridos en el que tuvo como objetivo la comisaría del barrio periférico de Bab Ezzuar, afirmó en un comunicado.
La Protección Civil añade que se teme que el número de muertos ascienda en las próximas horas ya que varios de los heridos se encuentran internados en condiciones gravísimas.
El doble atentado sembró el pánico en la población, que teme ahora el regreso al triste período de los años noventa durante el cual el terrorismo integrista alcanzó su punto culminante.
En las primeras horas de la mañana se produjeron los atentados por medio de cuatro coche-bombas, uno contra la sede gubernamental y tres contra la comisaría de la barriada de Bab Ezzuar, cerca del aeropuerto de la capital.
Las primeras indicaciones recogidas por un periodista en el lugar del primer atentado confirmaron que se trató de la obra de un kamikaze que pereció en la explosión de su vehículo.
"En el primer momento, el chofer quiso forzar la entrada del estacionamiento del Gobierno, pero ante la imposibilidad de lograrlo, dirigió al vehículo hacia una de las alas del edificio donde tuvo lugar la explosión", aseguraron varios testigos presenciales que afortunadamente no sufrieron heridas.
La onda de choque de la explosión se sintió en un radio de varios centenares de metros y pudo verse una espesa humareda provocada por el incendio que consumió una docena de vehículos además del cargado por un potente explosivo.
Varios policías de servicio delante de la sede oficial saltaron por los aires destrozados, así como algunos transeúntes, mientras resultaban dañados los edificios colindantes, desplomándose en un estrépito los cristales de puertas y ventanas.
El segundo atentado fue una copia del anterior, aunque aquí fueron tres los coches-bomba según testigos locales, cuya detonación arrancó de cuajo un poste de alumbrado, dañó el edificio de la comisaría y provocó once muertos y medio centenar de heridos.
"Las escenas de hoy, los cuerpos destrozados, la sangre y el fuego y las sirenas de las ambulaciones hicieron resurgir los años más negros del terrorismo. Habíamos casi olvidado esa época y he aquí que reaparece", clamaba un vendedor de cigarrillos en el pequeño kiosco situado apenas a veinte metros del palacio gubernamental.
Los servicios de seguridad atribuyeron el doble atentado a los comandos de la organización terrorista Al Qaeda en el Magreb, anteriormente denominada Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC).
Dirigida por el cabecilla Abdelhak Drukdel e implantada esencialmente en la Cabilia, esta banda, que en septiembre pasado se puso bajo las órdenes de Al Qaeda, se caracteriza por golpear preferentemente las fuerzas de seguridad del país.
"Los atentados de hoy, como los siete ocurridos en febrero pasado en la Cabilia, eran previsibles a partir del momento en que los salafistas se han afiliado a la organización de Bin Laden. Sabíamos que sus comandos iban a adoptar los mismos modos operacionales, en particular los atentados kamikazes", señaló hoy uno de los analistas de la prensa local.
Pese a ello, las autoridades argelinas han descartado que exista una relación directa entre lo ocurrido hoy en Argel y lo que sucedió ayer en Casablanca, donde tres terroristas marroquíes se inmolaron haciendo detonar los artefactos que portaban.
Las autoridades admiten que, tradicionalmente, los grupos terroristas argelinos dejan sentir su voz cuando se preparan comicios, como es el caso de los legislativos previstos para el 17 de mayo próximo.
Por su parte, el primer ministro, Abdelaziz Beljadem, que se encontraba en su despacho cuando ocurrió el primer atentado, lo calificó de "acto criminal de pura traición cobardía", haciendo constar su coincidencia con el deseo de la población de culminar la reconciliación nacional.