PEKÍN, China, abr. 21, 2007.- El principal obispo de China, Fu Tieshan, apoyado por el Partido Comunista (PCCh) y nunca bendecido por el Vaticano, murió este viernes, dejando abierta la sucesión en un momento de acercamiento entre Roma y Pekín. La agencia de noticias Xinhua informó este sábado de la muerte de Fu, de 75 años, obispo de la diócesis de Pekín, miembro del legislativo chino y presidente de la Iglesia Patriótica Católica de China y de la Conferencia de Obispos de esta asociación, único grupo católico reconocido por Pekín.
Fu, cuyo nombre cristiano era Michael, murió por un cáncer de pulmón, dejando abierta la sucesión después de que el nombramiento de obispos en China sin el beneplácito del Vaticano -la iglesia patriótica no permite las injerencias externas- haya causado tensiones en el último año.
Según declaró el portavoz de la Iglesia Patriótica, Liu Bainian, aún no se baraja el nombre de ningún sucesor ni tampoco se sabe si se habrá conversaciones con el Vaticano al respecto.
La muerte de Fu llega también en el momento en el que el Papa Benedicto XVI preparaba una carta para Pekín en busca de un acercamiento entre Roma y los católicos chinos, que en total suman más de diez millones de fieles, un tercio de los cuales son clandestinos por reconocer la autoridad del Papa.
Roma y Pekín rompieron relaciones en 1951, precisamente por un conflicto sobre obispos, y desde el año pasado se está intentando un acercamiento que pasa, según Pekín, por que la Santa Sede rompa vínculos diplomáticos con Taiwán y no "interfiera en los asuntos internos" de la iglesia en China, es decir, en los nombramientos.
Fu, nacido en la provincia septentrional de Hebei (cuna del catolicismo chino), fue nombrado obispo de Pekín en 1979 sin la aprobación vaticana y en los últimos años se mostró mucho más alineado con el gobierno comunista, a pesar de que los límites entre iglesia oficial y clandestina son difusos en la práctica.
Liu señaló que la pérdida de Fu es un duro golpe para los católicos chinos, mientras que el PCCh indicó en un comunicado que Fu era "un distinguido líder patriótico religioso, un famoso activista social y un íntimo amigo del Partido".
A diferencia del protestantismo, que en los últimos años se ha introducido en China con gran vigor, los católicos intentan conseguir adeptos en el país asiático desde el siglo XVII a través de la voz de jesuitas como Mateo Ricci, pero las diferencias culturales y filosóficas y el control político impiden que avance.
El país asiático tiene en la actualidad 97 diócesis de las que 40 no cuentan con prelado.