WASHINGTON, Estados Unidos, abr. 26, 2007.- El Senado de Estados Unidos aprobó este jueves por un estrecho margen, 51 votos a 46, un proyecto de ley de gastos adicionales para la guerra en Irak que prevé la retirada militar de ese país. La Cámara Alta aprobó la iniciativa horas después de que hubiera hecho lo mismo la Cámara de Representantes, tras un agrio debate que mostró el abismo entre el Congreso y la Casa Blanca sobre el rumbo de la guerra en el país árabe.
El miércoles por la noche, la Cámara de Representantes acordó, con 218 votos a favor y 208 en contra, una ley de gastos militares con 124 mil 200 millones de dólares, que incluye cerca de 100 mil millones para las operaciones en Irak y Afganistán.
La clave de la disputa es una cláusula no vinculante que pide la retirada de las tropas de combate en Irak, que comenzaría en octubre y debe concluir para el 1 de abril de 2008.
Pero el proyecto legislativo, además de profundizar las divisiones entre los dos partidos, el Demócrata y el Republicano, tiene nulas probabilidades de convertirse en ley.
"El presidente ha fracasado en su misión de brindar paz y estabilidad al pueblo de Irak", dijo el senador demócrata Robert Byrd, titular del Comité de Asignaciones. "Es hora de traer de regreso los soldados de Irak".
A lo largo del debate y votación en ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos, el presidente George W. Bush ha mantenido una posición inamovible y ha advertido de que vetará cualquier proyecto de ley que intente establecer una agenda para la salida de los cerca de 155 mil soldados desplazados en Irak.
Los republicanos dijeron que la votación no era más que una postura política debido a que el proyecto nació muerto debido a la amenaza de veto.
"La solución es sencilla: retiren esa fecha rendicionista y aporten los fondos para nuestras fuerzas", dijo el líder republicano Mitch McConnell.
El senador independiente Joseph Lieberman se alineó con los republicanos en su oposición al proyecto.
"Nos engañamos si pensamos que podemos esgrimir una varita mágica legislativa para que nuestros soldados en el terreno sean capaces de distinguir entre el terrorismo de A Qaeda y la violencia sectaria. O que los iraquíes de pronto empiecen a zanjar sus diferencias políticas debido a que nuestras fuerzas se retiran", dijo Lieberman.
Según fuentes allegadas a la Casa Blanca, se prevé que Bush cumpla su amenaza de veto el próximo 2 de mayo, cuando se cumplen cuatro años desde que declaró, desde un portaaviones, que Irak era "misión cumplida".
Ese pronunciamiento triunfalista fue objeto de críticas y burlas entre algunos líderes de la oposición, con los que siempre ha mantenido diferencias sobre la estrategia de salida de Irak y cómo llevarla a cabo.
Antes de la votación en el Senado, el principal promotor de la iniciativa, el senador demócrata Robert Byrd, declaró que, de convertirse en ley, el Congreso de Estados Unidos habrá aprobado, desde el inicio de la invasión en 2003, más de 450 mil millones de dólares para la campaña bélica en ese país.
Esa cifra supera con creces los 296 mil millones de dólares que Estados Unidos gastó en la Segunda Guerra Mundial, dijo Byrd, al recordar que la guerra en Irak se ha cobrado la vida de más de 3 mil 300 soldados estadounidenses, además de cientos de miles de iraquíes.
Los republicanos replican que la propuesta sólo envalentona al enemigo y envía un mensaje derrotista sobre el compromiso de Estados Unidos con el pueblo iraquí.