LA HABANA, Cuba, mayo 1, 2007.- Cuba celebró este jueves el Primero de Mayo con actos multitudinarios en todo el país, pero sin la presencia del líder de la revolución, Fidel Castro, en el acto principal, celebrado en La Habana, tras días de especulaciones sobre su posible reaparición. El desfile, de dos horas de duración, concluyó con el apresurado paso de estudiantes con flores y con la multitud --incluyendo a Raúl Castro-- cantando La Internacional, el legendario himno comunista.
En una jornada que comenzó con la publicación en la prensa local de un nuevo artículo de Fidel Castro, los habaneros acudieron en masa a la Plaza Revolución, donde pudieron comprobar que el líder cubano, que no aparece en público desde el 26 de julio del pasado año, no estaba presente.
El presidente provisional de Cuba, Raúl Castro, presidió el acto, pero la única alocución correspondió al secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Salvador Valdés.
Valdés se refirió al último mensaje de Castro, divulgado anoche, en que el presidente insistió en sus críticas contra el uso de biocombustibles elaborados a partir de alimentos y denunció la excarcelación del anticastrista Luis Posada Carriles, acusado de terrorismo por Caracas y La Habana.
Valdés expresó el deseo "más ferviente de recuperación" para el líder cubano y elogió en su intervención el "verdadero programa de integración" que es la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), reafirmó la defensa y consolidación del socialismo en Cuba y convocó a todos los trabajadores y al pueblo al "profundo estudio y análisis" de las reflexiones de Castro.
Además, pidió "prisión para el verdugo" Posada y reivindicó la puesta en libertad de cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos acusados de espionaje, temas centrales de una jornada en la que no hubo reivindicaciones laborales.
En las dos horas de marcha se vieron pancartas alusivas a Posada, innumerables consignas de apoyo a la revolución, maquetas de edificios para identificar a los trabajadores de la construcción, dibujos de palas y sierras y uno que otro palo sujetando un casco.
Coloridas banderas de Cuba y otros países, rústicos carteles y retratos de los próceres patrios y de los hermanos Castro se agitaban bajo un fuerte sol que desde el amanecer pegó de lleno sobre las cabezas de la multitud.
Vestido con su tradicional uniforme verde olivo, Raúl Castro estuvo rodeado de los máximos dirigentes del gobierno y observó con unos binoculares la manifestación, al compás de marchas e himnos revolucionarios; mientras, locutores les daban ánimos.
Divididos en bloques para facilitar el desfile, trabajadores, profesionales, jubilados, estudiantes, hombres y mujeres de todas las edades tuvieron como motivación la condena a la liberación en Estados Unidos al anticastrista Luis Posada Carriles, un ex agente de la CIA vinculado a atentados en Cuba.
"Exigimos prisión al verdugo" se leyó en una gigantesca manta portada por los obreros de la construcción que abrieron el desfile, a la par que pasaban por el costado de la imagen del comandante Ernesto Che Guevara, colocada permanentemente en un edificio aledaño a la Plaza.
Paralelamente, demandaron la excarcelación de cinco cubanos enjuiciados en Estados Unidos como agentes extranjeros, pero que según Cuba eran precisamente los encargados de monitorear a los exiliados radicales como Posada Carriles, para evitar actos terroristas.
DECEPCIÓN
Algo decepcionados por la ausencia de Castro, los mil 645 invitados de 42 países que viajaron hasta La Habana aprovecharon para hacerse fotografías en la Plaza de la Revolución y corear consignas.
"Esto es la meca de todos los trabajadores del mundo", indicó Antonio, un sindicalista uruguayo de 59 años, que ondeó durante todo el desfile la bandera de su país con la esperanza de que Fidel Castro apareciera "aunque sea los cinco minutos finales".
Otros, como el dominicano Isidro, de 39 años, aseguró que todos sabían "que no iba a venir pero lo importante es que está toda esta gente aquí".
Entre los cubanos, la mayoría se mostró consciente de las limitaciones que impone a Fidel Castro la convalecencia que le obligó a delegar provisionalmente su cargo el pasado 31 de julio por una enfermedad que se mantiene como secreto de Estado.
"Lo importante es que se recupere. Él está aquí con nosotros, además, lo está viendo todo por televisión, está viendo que todo el pueblo ha venido", dijo Zoila de 59 años.
"Estamos todos con Fidel y él está con nosotros, aquí está el pueblo para demostrar una vez más que estamos con Fidel, con Raúl y con la revolución", señaló Yoandris, un joven, que acudió acompañado de otros cuatro amigos a la marcha.
Sin embargo, William, de 20 años, no podía ocultar su decepción por no ver al comandante en jefe tras haber estado "despierto toda la noche para estar aquí temprano".
Hank, un holandés de 59 años, aseguró que la ausencia de Castro no sólo fue una decepción sino que le hizo perder tres botellas de ron con amigos con los que había apostado que hoy vería al líder cubano.
"Supongo que está suficientemente enfermo como para no aparecer, porque con toda esta gente este es el lugar perfecto para salir", dijo.
A pesar de todo, no faltó quien, como Óscar, sindicalista de Colombia, mantiene la esperanza de ver a Castro antes de abandonar La Habana.
"Sigo confiado en poder verlo. Espero que pueda salir en la apertura o la clausura del evento contra los tratados de libre comercio", dijo, en alusión al VI Encuentro Hemisférico de Lucha contra los Tratados de Libre Comercio y por la Integración de los Pueblos, que comienza el próximo jueves y concluirá el sábado.
RUMORES SOBRE EL MANDATARIO
El verdadero estado de salud del histórico mandatario se guarda como secreto de Estado, mientras sus enemigos especulan sobre el futuro de Cuba sin su presencia y cíclicamente circulan toda clase de rumores al respecto.
Sin embargo, en estos meses hubo completa calma, señal que fue considerada por los dirigentes locales como un apoyo a la continuidad revolucionaria, refrendada por las máximas autoridades.
Castro se vio extremadamente delgado y demacrado hacia finales de diciembre, al punto que un médico español viajó a Cuba para examinar al gobernante. A su regreso a Madrid, el galeno indicó que se habían producido complicaciones luego de la cirugía, pero auguró una mejoría paulatina.
En fechas recientes, Castro apareció nuevamente en imágenes más repuesto e incluso habló por teléfono con su amigo y aliado venezolano Hugo Chávez, además de recibir a otro camarada, el premio Nobel Gabriel García Márquez y a una delegación china.
Las expectativas sobre su aparición para el Día Internacional de los Trabajadores se pusieron al rojo vivo luego de comentarios realizados por el presidente boliviano Evo Morales, quien aseguró que Castro retomaría el poder en Cuba este 1 de mayo y de declaraciones de Chávez indicando que "Fidel está aquí, al timón", durante una cumbre en Venezuela.
A pesar de no estar en la Plaza, Castro publicó un artículo este martes reiterando nuevamente su posición de rechazo a la producción de etanol masivamente a partir de los alimentos.