WASHINGTON, Estados Unidos, mayo 2, 2007.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, aseguró que la red Al Qaeda es el enemigo número uno a derrotar en Irak y afirmó que ese país árabe "no será un cielo seguro" para el grupo liderado por Osama bin Laden. En un discurso ofrecido ante la Asociación General de Constructores de Estados Unidos, Bush pidió a la sociedad iraquí que reconozca el factor de desestabilización que representa Al Qaeda en la nación árabe para actuar en consecuencia.
Los integrantes de la red "están asaltando Irak. Al Qaeda es el enemigo público número uno en Irak y la gente de esa sociedad debería unirse y reconocer la amenaza, unirse contra esa amenaza y reconciliar sus diferencias", subrayó.
El presidente estadounidense advirtió que la guerra en Irak causará más bajas y reconoció, de manera velada que es posible no alcanzar el éxito en la estrategia puesta en marcha para reducir la violencia sectaria.
Las bajas "parece que permanecerán altas (en Irak) aunque triunfemos o no logremos el éxito, y la definición de éxito como yo la describo es bajar la violencia sectaria. Éxito no es la carencia de violencia", añadió.
Indicó que considerará como un triunfo lograr un nivel de violencia que permita a la población iraquí "sentirse a gusto viviendo sus vidas diarias".
Bush hizo las anteriores declaraciones luego de que en la víspera vetara la ley de gastos para Irak y Afganistán por 124 mil millones de dólares que establece la salida de tropas de territorio iraquí a más tardar el 1 de abril de 2008.
Los legisladores demócratas, que son mayoría en las dos cámaras del Congreso, desean iniciar el retiro de las tropas estadounidenses de Irak a partir de octubre próximo y concluir con la salida en abril de 2008.
Por su parte, Bush se ha negado a establecer plazos de salida y ha reiterado que las tropas de Estados Unidos permanecerán en Irak para apoyar a las autoridades locales en su lucha contra los grupos insurgentes.
Se estima que de marzo de 2003, cuando inició la invasión estadounidense a Irak, a la fecha, más de tres mil 300 efectivos de Estados Unidos han perdido la vida en territorio iraquí.