BAGDAD, Irak, mayo 11, 2007.- Niños iraquíes son reclutados por las milicias insurgentes sunitas para fabricar artefactos explosivos y realizar otras tareas relacionadas con actividades terroristas, denunció este jueves la Asociación de Ayuda Iraquí (AAI). De acuerdo a un informe dado a conocer este jueves por la Red de Información Regional Integrada, perteneciente a la Organización de Naciones Unidas (ONU), y en el que cita a la AAI, los grupos insurgentes sunitas de la provincia de Al Anbar, al oeste del país, y de al menos dos barrios de Bagdad, emplean a niños porque éstos no despiertan sospechas.
El informe explica que los niños reclutados pertenecen a familias muy humildes que han crecido en medio de conflictos bélicos y que han perdido a su padre o algún otro familiar durante la guerra, y que a través de estas actividades consiguen entre cinco y diez dólares diarios que les pagan las milicias.
Durante la investigación que realizó la AAI lograron el testimonio de un "maestro de explosivos", identificado como Abu Katib, que dirige a un equipo de 40 niños que fabrican bombas en algún lugar de Bagdad: "Necesitan trabajo y nosotros se lo damos. Estamos cerca de ellos constantemente, trabajan en condiciones seguras y es raro que se quemen con los productos químicos, pero si les ocurre tenemos médicos y enfermeras para ayudarles", comenta.
La agencia también recoge el testimonio de un niño de 11 años llamado Seif Abdulrafiz, que ha dejado la escuela para ayudar a sus padres que no tienen trabajo: "Trabajamos ocho horas al día bajo supervisión de dos mayores. Nos dan comida y al final de la jornada nos pagan, unas veces siete dólares, otras diez, según las bombas que hayamos podido fabricar", explica, y continua: "Son bombas para matar a soldados americanos. Al principio tenía miedo, pero mis padres me dijeron que era por dos buenas causas: la primera, ayudar a nuestra familia, y la segunda, luchar contra nuestros ocupantes", añade el menor.
En cuanto a sus "instructores", el niño comenta que "al principio eran muy amables, pero después empezaron a amenazarnos diciendo que si dejamos el trabajo matarán a nuestra familia".