BLACKSBURG, Virginia, mayo. 12, 2007.- En la ceremonia de graduación efectuada este sábado en la Escuela de Ingeniería de la Universidad Politécnica de Virginia y otras facultades fueron homenajeados públicamente los alumnos y profesores asesinados por otro estudiante. Los alumnos asesinados el 16 de abril recibieron diplomas de graduación a título póstumo; la Escuela de Ingeniería fue la que más bajas sufrió, con 11 estudiantes y tres profesores muertos a balazos por un solo atacante.
El decano de la facultad de ingeniería Richard Benson fue presa de la emoción, y con la voz entrecortada por las lágrimas recordó el aciago día; ¡Perdónenme!, dijo Benson mientras intentaba recuperar la compostura durante el panegírico al profesor Kevin Granata, muerto en un pasillo cuando intentaba salvar a sus estudiantes durante el ataque, en el que murieron 33 personas, incluyendo el agresor, que se suicidó.
La viuda de G.V. Loganathan aceptó un premio en reconocimiento a su esposo, un hombre que según Benson era enormemente apreciado por sus alumnos, al que consideraban el mejor profesor que jamás tuvieron, dotado de un gran calor humano.
Otro profesor asesinado, el doctor Liviu Librescu, un sobreviviente del Holocausto, fue recordado por el decano por su "profundo valor" al cerrar la puerta de su clase a fin de que los estudiantes pudieran escapar por las ventanas. Figuró entre los asesinados por Seung-Hui Cho.
En la ceremonia de graduación del Departamento de Lengua y Literatura Inglesa, casi todos los 135 alumnos que se graduaron y muchos miembros de la facultad se pusieron de pie al preguntárseles si conocían a alguien muerto o herido en el ataque.
Varios centenares de espectadores que acudieron a la ceremonia se pararon y aplaudieron sonoramente al ser entregados los diplomas a título póstumo a los alumnos Ross Abdallah Alameddine y Ryan Clark, este último fue uno de los dos estudiantes muertos en un dormitorio antes de que el atacante se desplazara al edificio de aulas.
La profesora de inglés Nikki Giovanni leyó el poema "Somos la Politécnica de Virginia", que compuso horas después de la matanza, se inspiró, según contó este sábado, en el deseo de transmitir que "lo que hacemos es más importante que lo que nos hicieron".
La presidenta del departamento de inglés, Carolyn Rude, dijo que lo mejor que puede ocurrir a los afectados y al público en general es patentizar "nuestro deseo de homenajear las vidas de los que hemos perdido".