MOSCÚ, Rusia, mayo 14, 2007.- La secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, llegó este lunes a Moscú con una agenda de consultas que pone de manifiesto las crecientes discrepancias entre Estados Unidos y Rusia, tanto frente a conflictos regionales como a problemas de seguridad internacional. Nada más llegar a la capital rusa, Rice afirmó que las relaciones entre Washington y Moscú no viven "tiempos fáciles", pero que ella no usaría a la ligera "términos como 'nueva Guerra Fría'", en declaraciones citadas por la agencia Interfax.
La secretaria de Estado añadió que son unas "relaciones complejas, pero en ellas no hay nada parecido a la hostilidad implacable" de antaño entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
"Creo que ésta no es una época en la que haya cosas catastróficas que afecten las relaciones (entre Moscú y Washington)", dijo Rice, quien añadió que hay que "trabajar sobre las cosas que no van bien".
El portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Mijaíl Kaminin, adelantó que en las consultas se hablará de temas regionales, de los planes de Estados Unidos de emplazar elementos de su defensa antimisiles en Europa Oriental, del tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) y también de las relaciones bilaterales.
El diplomático subrayó que en la negociaciones, que tendrán lugar mañana martes, se abordará asimismo la "línea proclamada por Estados Unidos hacia la llamada democratización de Estados soberanos", política que causa especial irritación en Rusia, que considera que ésta apunta a minar la influencia rusa en el espacio postsoviético.
NOTORIO ENFRIAMIENTO
La visita de Rice a Moscú coincide con un periodo de notorio enfriamiento en las relaciones ruso-estadounidenses.
Ya en vísperas de su viaje a la capital rusa, Rice señaló que Washington y Moscú difieren sobre los acontecimientos que tienen lugar en el espacio postsoviético, en particular en Georgia y Ucrania, y que en Estados Unidos preocupa la política rusa en el ámbito de la energía.
Las relaciones con Moscú "son aún más difíciles cuando se ve lo que está pasando internamente en Rusia", donde "se puede decir que se ha producido una regresión en alguna de las reformas que llevaron a la descentralización del poder con respecto al Kremlin", dijo Rice en una comparecencia en un subcomité del Senado de Estados Unidos.
La secretaria de Estado también manifestó la preocupación estadounidense por la concentración del poder en Rusia.
Rusia rechaza las acusaciones de que haya retrocesos democráticos en el país, de que el Kremlin tenga ambiciones imperialistas en el espacio postsoviético, y sostiene que esas acusaciones son un ejemplo de competencia desleal.
Las autoridades rusas mantienen su oposición a la independencia de Kosovo sin la aprobación de Serbia y sostienen que el emplazamiento de elementos del escudo antimisiles estadounidense en Polonia y la República Checa constituye una amenaza para la seguridad de Rusia.
En su mensaje sobre el estado de la nación, el pasado mes de mayo, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, amenazó incluso con suspender el tratado FACE si la OTAN y Estados Unidos continúan acercando sus infraestructuras militares a la fronteras rusas.
"Esta visita de Rice a Moscú será la más compleja desde que asumió la jefatura de la secretaría de Estado", afirmó hoy el diario ruso Kommersant al comentar la visita de trabajo de dos días de la jefa de la diplomacia estadounidense.
Según el rotativo, en sus relaciones con el Kremlin, al igual que lo hizo en los últimos años de la existencia de la Unión Soviética, Washington se guiará por la "doctrina de la 'paciencia estratégica'".
La actual visita de la secretaria de Estado a Moscú es la primera de un alto cargo estadounidense a esta capital después del sonado discurso del presidente de Putin en Múnich (Alemania), en febrero pasado, cuando arremetió duramente contra la política exterior de Washington.
En esa ocasión, según Kommersant, se acabó con las "apariencias de relaciones de amistad" entre Moscú y Washington cuando el jefe del Kremlin acusó a Estados Unidos de tratar de imponer su voluntad a otros países.
"Es difícil no llegar a la conclusión de la que la máxima tarea de la política exterior de Estados Unidos es conservar y asegurarse por mucho tiempo el liderazgo en los asuntos mundiales", escribió hace un par de semanas el ministro de Asunto Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.