Las marchas de protesta se realizaron sin incidentes.
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Jornada de huelgas en Pakistán



por: Agencia
Fuente: EFE







Oposición paquistaní acusa al gobierno de ola de violencia durante el fin de semana en Karachi; se llevan a cabo protestas y jornada de huelga



LAHORE, Pakistán, mayo 14, 2007.- Los habitantes de las principales ciudades de Pakistán expresaron este lunes su repulsa al régimen de Pervez Musharraf con una jornada de huelga por la matanza de 42 personas en la ola de violencia que sacudió este fin de semana Karachi, la capital comercial del país.

La sureña Karachi amaneció hoy desierta, con negocios, mercados y escuelas cerradas y apenas tráfico en sus calles, en un día que también era de luto por decisión del Gobierno regional, al que la oposición acusa de haber instigado el baño de sangre.

El Gobierno de la provincia de Sindh, de la que Karachi es capital, prohibió toda manifestación o procesión, excepto bodas y funerales, y desplegó a 18 mil hombres para mantener el orden en la ciudad más poblada de Pakistán.

Según el diario Daily Times, los rangers o fuerzas paramilitares desplegadas el pasado sábado, cuando la ciudad ya había sido arrasada por la peor ola de violencia que recuerdan sus habitantes, tienen orden de disparar y arrestar a aquellos que causen disturbios.

El llamado a la huelga de la opositora Alianza para la Restauración de la Democracia (ARD) tuvo una respuesta total también en la oriental Lahore, capital del Punjab, y parcial en otras grandes cabeceras de provincia como Quetta y Peshawar y en Islamabad.

Hubo algunas marchas de protesta, sin incidentes, en Lahore, Quetta y Peshawar, mientras en Islamabad se celebraba una nueva vista del caso contra el presidente del Tribunal Supremo (TS), Iftikhar Chaudhry, a quien Musharraf suspendió en funciones el pasado 9 de marzo bajo la acusación de abuso de poder.

La vista quedó aplazada hasta mañana después de que uno de los jueces del TS se inhibió de participar en él alegando, según una fuente judicial, que tiene una "disputa personal" con Chaudhry, un argumento que otros magistrados han empleado antes para evitar participar en este caso.

La suspensión del juez ha desatado una grave crisis entre el régimen de Musharraf y el poder judicial, que tiene de su lado a la oposición, en un año en que el presidente y comandante del Ejército busca la reelección en ambos cargos.

Chaudhry se ha convertido en poco tiempo en símbolo de resistencia nacional frente a Musharraf, quien se está "quedando sin opciones" en un año crucial, advirtió en un editorial el Daily Times.

Según el rotativo, la masacre de Karachi, "sancionada por Musharraf", cerrará las puertas al pacto preelectoral que el presidente pretendía alcanzar con fuerzas opositoras como el PPP de la exiliada ex primera ministra Benazir Bhutto.

Tras la matanza, el presidente dio un discurso en Islamabad ante decenas de miles de seguidores movilizados por el partido gobernante, ante los que se declaró apoyado por el pueblo.

Para el político Imran Khan, la actuación de Musharraf está "fuera de toda comprensión: parecía como si estuviera siendo ovacionado por la muerte de 30 inocentes en Karachi".

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, Asma Jahangir, dijo hoy que tiene "pruebas irrefutables" de que los aliados de Musharraf en Sindh "montaron la escena para un baño de sangre" en Karachi, tras el cual el presidente pidió al juez que demuestre que le "duelen" las víctimas cesando las protestas.

Hasta el pasado sábado, las manifestaciones en apoyo a Chaudhry habían transcurrido sin incidentes, que sólo se produjeron cuando Musharraf decidió sacar a sus seguidores a las calles.

Un total de 34 personas murieron el sábado, cuando turbas armadas progubernamentales atacaron, sin que las fuerzas del orden intervinieran, a los seguidores del juez que acudían a recibirlo al aeropuerto de Karachi para acompañarlo a un acto público de apoyo.

La ola de violencia continuó el domingo, con ocho personas muertas, y cobró un tinte étnico según la oposición, pues la mayor parte de las víctimas son pashtunes y sindhis, mientras el Gobierno de Sindh representa los intereses de los mohajires o emigrantes llegados a Pakistán tras la separación de la India, como el propio Musharraf.

Un cercano colaborador de Chaudhry cuando éste encabezaba el Tribunal Supremo de la provincia de Baluchistán (suroeste) murió hoy asesinado de un tiro en el pecho a las puertas de su casa en Islamabad.

La Policía dijo que investiga si se trata de un caso de robo o de un asesinato por encargo.


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