SAO PAULO, Brasil, mayo 14, 2007.- El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este lunes que su gobierno no enviará ningún proyecto de ley al Congreso que permita la legalización del aborto en ese país. Agregó que la discusión sobre ese tipo de asuntos polémicos, como el aborto, le corresponde al Congreso por iniciativa propia y no por propuesta del gobierno.
"Abordar asuntos que no están en la agenda del día y en los que hay divergencias, como la pena de muerte, como el aborto, como las células madre, son cosas que los congresistas, en el momento adecuado y en la medida correcta, irán discutiendo y aprobando", afirmó el jefe de Estado.
"En realidad, yo estoy mucho más preocupado, en este momento, en que continuemos con la tranquilidad con que Brasil está viviendo", agregó el mandatario al indicar que no pretende involucrarse en asuntos polémicos.
Lula rechazó el envío de un proyecto para legalizar el aborto, un día después de que el Papa Benedicto XVI concluyera una visita pastoral de cinco días a Brasil en la que condenó en varias oportunidades el aborto y hasta manifestó su apoyo a la posible excomunión de diputados que aprueben su despenalización.
La visita del Pontífice estuvo precedida por una manifestación contra el aborto organizada en todo Brasil por grupos católicos y evangélicos, que han exigido la destitución del ministro de Salud, José Gomes Temporao.
El ministro, que en las últimas semanas mantuvo silencio por el tema supuestamente por exigencia de su madre, es partidario de que la posible legalización del aborto sea discutida por la sociedad y sometida a un referendo.
El aborto es legal actualmente en Brasil en casos de violación, riesgo de vida para la madre o casos de fetos anencefálicos, pero hay proyectos de legisladores para ampliarlo a todo tipo de casos.
El izquierdista y opositor Partido Popular Socialista (PPS) divulgó este lunes, así como lo hizo la semana pasada el oficialista Partido Socialista Brasileño (PSB), un comunicado en el que defiende la legalización del aborto en el país.
En sus declaraciones a los periodistas, Lula afirmó que no discutió el asunto del aborto con el Papa y que en la conversación dejó claro que su opción es por un Estado laico."Le dije al Papa lo que está en la Constitución brasileña, que Brasil es un Estado laico", afirmó.
Según fuentes oficiales, Brasil y el Vaticano discuten desde el año pasado un acuerdo propuesto por la Santa Sede que prevé beneficios fiscales para la iglesia y asuntos como la enseñanza obligatoria de la religión en las escuelas públicas.
Tal propuesta enfrenta a varias resistencias en el gobierno.