WASHINGTON, Estados Unidos, mayo 17, 2007.- Al cabo de tres meses de intensa negociación, senadores republicanos y demócratas anunciaron este jueves una extensa iniciativa de reforma migratoria, promovida por la Casa Blanca con amplio apoyo bipartidista, que fortalecería la vigilancia fronteriza y controles internos, pero también abre el camino a la legalización de 12 millones de indocumentados. El senador Edward Kennedy dijo que este proyecto de ley, que será debatido a partir del lunes, fue producto de largas reuniones en las que republicanos y demócratas trataron de conciliar diversos puntos de vista.
"Año tras año tenemos fronteras inseguras, año tras año tenemos cientos de gente muriendo en el desierto, año tras año tenemos a millones de personas viviendo en las sombras, con el temor de ser arrestados y deportados" dijo el senador Kennedy, quien destacó que existe una economía subterránea a la que están atados millones de indocumentados y sus familias.
El senador republicano Arlen Specter destacó que primero vendrá el reforzamiento de la frontera con mallas, incremento de la patrulla fronteriza y más tecnología para frenar de una vez por todas el tráfico de indocumentados.
Además, se impondrán fuertes sanciones a empleadores de inmigrantes, estableciendo una tarjeta de identificación con información biométrica, que será obligatoria en todos los empleos.
La iniciativa legalizaría a los 12 millones de inmigrantes irregulares que hayan llegado antes de 2007, paguen una multa de cinco mil dólares y pasen una revisión de antecedentes penales.
Bajo esta iniciativa, todos los indocumentados que cruzaron hasta diciembre 31 de 2006 recibirán un permiso de residencia temporal mientras tramitan su visa "Z" que les permitirá vivir legalmente en la Unión Americana y aspirar a la ciudadanía. Si no quieren ser ciudadanos, podrán renovar su visa indefinidamente.
Además, la propuesta de ley prevé el ingreso de hasta 400 mil trabajadores temporales al año, para los cuales no existe, sin embargo, una ruta a la legalización.
Los trabajadores temporales recibirán una visa especial con dos años de duración que podrá ser renovable, siempre y cuando, regresen a su país de origen durante un año entre cada renovación.
El proyecto incluyó la iniciativa Agjobs que establece la legalización adicional de 1.5 millones de trabajadores agrícolas, la mayoría de nacionalidad mexicana.
Otro proyecto incluido fue el denominado Dreams Act que permite la regularización de los hijos de indocumentados que hayan terminado la preparatoria y estén inscritos en universidades.
Las nuevas visas de ingreso se determinarán bajo una fórmula nueva que asigna 50 por ciento de los cupos límite a la reunificación familiar, 30 por ciento a los estudios avanzados y 20 por ciento a los refugiados políticos.
La iniciativa buscará además terminar en un plazo de ocho años con el rezago de familias que buscan su naturalización y que se estima ascienden a ocho millones de personas.
"Esto no es amnistía, pero sin esta legalización tendríamos anarquía" dijo el senador republicano, Arlen Specter.
Su colega republicano Jon Kyl dijo que esta propuesta es la mejor oportunidad de aprobar algo o de lo contrario probablemente no habría una reforma migratoria ni este año ni en 2008.
El acuerdo coronó semanas de negociaciones a puerta cerrada que incluyeron a una docena de senadores republicanos y demócratas, así como a los secretarios de Seguridad Interna, Michael Chertoff, y de Comercio, Carlos Gutiérrez.
El pacto anunciado hoy servirá como marco para un debate en el Senado sobre inmigración, que comenzará el próximo lunes, después de varios meses de tira y afloja sobre el asunto.
Al evento asistió el aspirante republicano presidencial John McCain, quien dijo que este es el primer paso de la reforma migratoria. "Debemos completarla pronto", enfatizó.
"Estoy seguro de que ninguno de nosotros queda plenamente satisfecho, pero de eso se trata el proceso legislativo" dijo Mc Cain "ésta es una ley balanceada, que seguramente será criticada por ambas partes porque no concedimos todo a ninguna de ellas".
Por su parte, la senadora Dianne Feinstein recordó que la inmigración es un asunto sensitivo en el que cada sector defiende sus creencias, pero recordó que más de un 80% de la población norteamericana esta en favor de la legalización que, en California, beneficiara a 3 millones de indocumentados.
El Republicano Lindsey Graham, de Carolina del Norte, dijo que nunca antes se había sentido más orgulloso de pertenecer a ese órgano legislativo y que la negociación fue una experiencia que aportara un gran beneficio para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La iniciativa comenzara a discutirse este lunes directamente en el pleno del Senado, mientras la Cámara de Representantes se dispone a someter una iniciativa similar, a fin de terminar el debate antes del receso del 29 de mayo, para enviarla al escritorio del Presidente George Bush para que proceda a promulgada.
Con información del corresponsal de Noticieros Televisa en Washington, Gregorio Meraz.