En Camagüey los cubanos celebrarán, encabezados por Raúl Castro, el fallido asalto al Cuartel Moncada, acción considerada como el inicio de la revolución en Cuba
CAMAGÜEY, Cuba, 26, jul. 2007.- Los cubanos se preparan para aprovechar los días de descanso que acompañan a la fiesta grande de la revolución, cuyos actos los encabezará el presidente provisional de Cuba, Raúl Castro.
Bien con el líder cubano, el convaleciente Fidel Castro, al frente del país, o bajo el timón de su hermano Raúl, presidente provisional desde hace un año, "la vida sigue igual" en Cuba, al menos eso piensan en Camagüey, que será sede de la celebración de los 26 de julio.
La ciudad oriental cubana, situada unos 540 kilómetros al este de La Habana, apuraba anoche los últimos detalles para albergar por primera vez en dieciocho años la efeméride más importante de la revolución, que conmemora el asalto fallido al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba en 1953.
"Es como la canción de Julio Iglesias, la vida sigue igual, unos vendrán y otros morirán, pero la vida seguirá igual", indicó a Efe Heriberto, un jubilado de 72 años, con pocas dudas de que Fidel Castro, que desde hace un año no aparece en público, no estará en la cita.
Así lo anunció implícitamente el miércoles el diario oficial "Granma", órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, que adelantó que "hablará Raúl" durante un acto al que asistirán 100.000 personas para recordar la primera acción armada de la guerrilla contra la dictadura de Fulgencio Batista.
Heriberto y su amigo Ernesto, de 75 años, asistieron a la celebración de 1989, la última vez que Camagüey fue sede del 26 de julio, en la que Fidel Castro pronunció uno de sus discursos más sonados.
Entonces, cuando todavía no había caído el campo socialista, Castro aseguró que si el socialismo desaparecía de Europa del Este o si la Unión Soviética se veía en peligro de desintegrarse, los cubanos continuarían con su camino socialista.
"Es preferible la muerte a renunciar al socialismo", dijo.
"Yo estuve allí", recordó Ernesto, que no estará en el acto de hoy por "problemillas de viejo", pero no vaciló al señalar que el discurso de Raúl Castro "también será importante".
El contenido del discurso de Raúl Castro, presidente en funciones desde el 31 de julio de 2006, cuando Fidel Castro delegó provisionalmente sus cargos por una enfermedad intestinal, es precisamente una de las grandes incógnitas de la jornada.
Desde que asumió el poder, el ministro de las Fuerzas Armadas, de 76 años, ha expresado su propósito de combatir la corrupción y buscar soluciones a los problemas más acuciantes del país, pero no ha logrado cambios significativos en el día a día de los cubanos.
Pero más allá del contenido del discurso o de que hoy se cumpla un año desde que Castro intervino en público por última vez, los camagüeyanos han visto rota su rutina en los últimas días.
Carteles anunciando el acto se pueden encontrar muchos kilómetros antes de llegar a Camagüey, donde las pintadas y las banderas que adornan las calles ofrecen un rostro diferente de la "culta y legendaria" urbe.
Yarabela, camarera de un céntrico restaurante de la ciudad, señaló que "en los últimos días se nota mucha más gente, tal vez han venido porque ganamos el 26".
Camagüey ha visto en las últimas semanas como muchas fachadas recibían un lavado de cara y las diferentes organizaciones de masas se aplicaban en sus tareas para que las obras en marcha estuvieran a punto.
"Se han hecho una pila de cosas, se han pintado casas, se han hecho obras, se han hecho restaurantes nuevos que se van a abrir, se ha hecho mucho", enumeró Cruz, un hombre de 40 años muy familiarizado con una ciudad que pedalea diariamente para sacarse unos pesos con su "bici taxi".
Para José, de 31 años y pinchadiscos en una bar de moda, aunque "el 26 es lo más grande", la fiesta que continuará en diferentes puntos de la ciudad hasta el domingo es motivo para esperar con ansias la conclusión del acto central.
"Va a estar muy bueno, habrá bebidas en las calles, grupos, aunque las bebidas se venden unas pesos en cubanos y otras en pesos convertibles (un peso equivale a 1.08 dólares)".