Varios factores en la muerte de Diana de Gales y su novio, Dodi al Fayed serán analizados; uno de éstos es si el accidente fue por un error del chofer
LONDRES, Inglaterra, jul. 27, 2007.- La investigación judicial sobre la muerte de Diana de Gales y su novio, Dodi al Fayed, analizará, entre otras cuestiones, si la princesa estaba embarazada cuando perdió la vida, confirmó hoy el juez instructor del caso, Scott Baker.
En una vista preliminar celebrada hoy en el Tribunal Superior de Justicia, el magistrado enumeró veinte asuntos que serán tratados durante la pesquisa, que arrancará en octubre próximo, diez años después de que Diana y su novio perdieran la vida en París al estrellarse el coche en el que viajaban.
"Debería dejar claro que la razón por la que estoy preparado para explorar tal amplitud de cuestiones es porque uno de los objetivos de la investigación es confirmar o despejar la sospecha pública", dijo el juez instructor.
Baker reveló, por otra parte, que había recibido una carta de los representantes legales de los príncipes Guillermo y Enrique, los hijos de Diana y Carlos de Inglaterra, en la que expresan su preocupación sobre "la probable duración y alcance" del caso.
Entre las cuestiones que serán analizadas en la investigación figuran también si Diana y su novio estaban a punto de anunciar su compromiso y si la princesa temía por su vida, así como si los servicios de seguridad británicos o cualquier otro tuvieron alguna implicación en el accidente, ocurrido el 31 de agosto de 1997.
Asimismo, se analizará si el accidente pudo ser consecuencia de un error del conductor, Henri Paul, quien también murió en la colisión, o si la capacidad de éste estaba mermada por el consumo de alcohol o drogas.
La pesquisa igualmente analizará los movimientos del chófer entre las 19:00 y las 22:00 del 30 de agosto de 1997 y la explicación para el dinero que tenía en su cuenta bancaria ese día.
Asimismo, se revisará si las acciones de los "paparazzi" causaron o contribuyeron a la colisión y si Diana podría haber salvado su vida si hubiese llegado al hospital antes o si hubiera habido un tratamiento médico diferente.
Otra cuestión que se analizará es si un Fiat Uno o cualquier otro vehículo causó o contribuyó a la colisión.
Un misterio que ha rodeado siempre el caso es la presunta implicación en el suceso de un Fiat Uno blanco, cuya presencia fue confirmada en 1999 por los investigadores franceses pero cuyo conductor nunca ha sido localizado.
Durante la vista, los abogados de la familia del conductor reclamaron la comparecencia como testigo del ex comisario jefe de Scotland Yard John Stevens para que declare en relación al estado etílico de Paul.
Lord Stevens dirigió durante tres años las pesquisas policiales sobre la muerte de Diana y Al Fayed, que concluyeron en diciembre pasado que lo ocurrido se debió a un "trágico accidente" y que el chofer del vehículo conducía bajo los efectos del alcohol.
Sin embargo, según el abogado que representa a la familia de Paul, Richard Keen, en una conversación en noviembre pasado con los padres de Paul el ex comisario jefe aseguró supuestamente que éste no estaba borracho en el momento del accidente.
"Las flagrantes diferencias entre lo que Lord Stevens estaba diciendo el 8 de noviembre y el 14 de diciembre realza las alegaciones de que ha habido un encubrimiento y requieren ser explicadas", dijo Queen.
El juez instructor del caso recordó que la investigación judicial debería durar entre cuatro y seis meses.