Buscan cuerpos bajo los escombros del hotel Embassy
 
 
por: Agencia
Fuente: EFE
 
Los únicos que tienen esperanza de encontrar personas vivas son los ‘topos’ mexicanos quienes descubrieron el único cuerpo sacado hasta ahora
 
PISCO, Perú, ago. 21, 2007.- Los grupos de rescate intentan localizar a las víctimas que se presume están bajo los escombros del hotel Embassy, de Pisco, derrumbado por el sismo que sacudió Perú el 15 de agosto, pero consideran que solo un milagro permitiría hallar vida.

"Debe haber aproximadamente 15 cuerpos, pero no podemos asegurarlo ni dar cifras concretas", dijo el teniente de la Policía Edwin Ayte, encargado de mantener despejada la zona que circunda al Embassy, a escasos metros de la Plaza de Armas de Pisco.

Según Ayte, las víctimas estarían en lo que han denominado "caja fuerte", formada al caer verticalmente, sobre el primer piso, las placas de concreto del suelo del segundo y el tercero, lo que podría haber creado una cámara donde estarían aprisionadas o aplastadas las personas.

Al constatar que en el hotel había numerosos huéspedes, en los primeros días equipos de rescate de España y Canadá buscaron con perros posibles supervivientes en el Embassy, pero no detectaron nada y el lugar, por su peligro y dificultad, se dejó para un posterior rescate de cadáveres tras la demolición.

Los únicos que aún muestran su esperanza de que haya vida en el Embassy son los "topos", como se conoce a los voluntarios mexicanos de la Brigada Internacional de Rescate Tlaltelolco-Azteca, que encontraron el único cuerpo sacado hasta ahora y también a un gato vivo entre las ruinas.

Quien encontró el primer cuerpo ayer fue Edwin Delgado, un menudo y veterano "topo" de unos 55 años, quien confesó a Efe que se había guiado por "el olor de la putrefacción" del cuerpo, mientras que al gato lo encontraron varios de sus compañeros.

"Anoche alguien comentó que habían oído un ruido, vinimos a trabajar, rompimos un techo, buscamos y lo que se oía era un gatito amarillo. Hay vida, se va detectando vida", dijo este martes Héctor Méndez, coordinador de "los topos", de los que seis se han desplazado a Pisco para ayudar en las labores de búsqueda y rescate.

El animal, al que los "topos" dieron de comer "una latita de atún" y lo dejaron en el lugar, sobrevivió a un fuerte terremoto que el miércoles pasado devastó la costa central de Perú y dejó el centro de Pisco reducido a escombros.

"Nuestro criterio de rescate lo rige el corazón, el instinto y el estímulo de la solidaridad", comentó Méndez.

Los "topos" trabajan sin ayuda de equipos electrónicos ni perros, guiados por "indicios de otros grupos, señales que encontramos y, sobre todo, indicaciones de familiares, que saben dónde pueden estar las víctimas", explicó el socorrista mexicano.

En la mañana de hoy, mientras los bomberos trataban de sacar un segundo cuerpo sin vida localizado en un lugar con gran peligro para el acceso, un hombre busca a sus familiares, al igual que unos jóvenes que creen que sus respectivos padres estaban en el hotel en el momento del terremoto.

Mucho más pesimista que los "topos" es Rafael Loza, del equipo de rescate de la Superintendencia Tributaria de Perú, que trabaja con una cámara de televisión especial para la localización de víctimas en estructuras colapsadas, quien consideró que "sería un milagro que hubiera supervivientes, y los milagros son muy raros".

"El lugar es difícil e inseguro y tenemos diferencias con nuestros amigos los "topos", que se meten como kamikazes. Yo admito el riesgo cuando hay vida, pero no para recuperar cadáveres", agregó Loza, que también ha escudriñado entre los restos del Embassy con su equipo electrónico.

Para él, seis días después de la tragedia, es casi imposible que se pueda hallar vida entre los montones de escombros de las casas del centro de Pisco, destruidas en un 85 por ciento, "ya que muchas eran de adobe y, al caerse, ese material crea polvo que ahoga a los atrapados que pudieran estar con vida".

Mientras tanto, el Embassy sigue cercado por policías e infantes de marina, rodeado de casitas reducidas a montones de adobes o ladrillos, con astas de madera y caña que sobresalen entre los cascotes a ambos lados de las calles, cubiertas por una gruesa capa de polvo.

 
También se encontró un gato vivo bajo el hotel Embassy.
También se encontró un gato vivo bajo el hotel Embassy.
Foto: EFE
Fotogalería Videos