Reportan autoridades que al menos 98 personas murieron por el azote de 'Félix' en CA; militares de Honduras y Nicaragua exploran las costas en busca de más víctimas
PUERTO CABEZAS, Nicaragua, sep. 6, 2007.- Soldados estadounidenses, hondureños y nicaragüenses revisaban remotas playas y el mar abierto el jueves en busca de sobrevivientes y cadáveres luego que el huracán causase al menos 98 muertes, muchos de ellos pobladores misquitos que murieron cuando intentaban escapar de la poderosa tormenta.
Abelino Cox, vocero del Comité Regional de Emergencia, dijo que entre los 98 muertos se incluyen dos de última hora reportados desde Sing Sing, 60 kilómetros al norte de Puerto Cabezas.
Agregó que brigadas de rescate que llegaron a la comunidad de Awastingni, habitada por indígenas de las etnias zumos y mayagna, encontraron que fue destruida totalmente y que 14 personas están desaparecidas. La comunidad está ubicada en plena selva, 90 kilómetros al noroeste de Puerto Cabezas, lejos del litoral.
Al menos 25 cadáveres fueron hallados flotando en aguas de las costas hondureñas.
Muchos de los 52 sobrevivientes que fueron arrastrados a la costa o encontrados en el mar sufrían deshidratación y estaban siendo atendidos en la aldea costera hondureña de Villeda Morales.
El coronel Saúl Orlando Coca, de la Comisión Permanente de Contingencias de Honduras, dijo que "no se trata de pescadores, son indígenas nicaragüenses que venían a Honduras en tres canoas en busca de comida y refugio después que el huracán “Félix” destruyó sus viviendas en una comunidad cercana a Puerto Cabezas", agregó.
Entrevistado por teléfono desde la costa remota y pantanosa de la selva, Coca informó que oficiales estadounidenses y hondureños patrullan el océano y la costa en botes y helicópteros, mientras soldados recorrían las playas a pie. Los aldeanos locales buscaban a los desaparecidos.
El jefe de la Defensa Civil de Puerto Cabezas, Coronel Ramón Arnesto Soza, dijo que las cifras sobre muertos desaparecidos son preliminares y que podrían aumentar a medida que las brigadas de socorro lleguen a apartadas comunidades misquitas, donde es difícil llegar por obstáculos en los caminos y los ríos navegables.
Agregó que Martín Álvarez, capitán de un barco pesquero, les informó que recogió nueve cadáveres en descomposición en el océano y los llevaba a tierra, pero el hecho aún no está confirmado.
Los que soportaron la tormenta en tierra carecían de agua potable. Un fotógrafo llegó a una aldea aislada donde lo único que había para beber era leche de cocos caídos.
Unos 150 mil misquitos --descendientes de indígenas, colonos europeos y esclavos africanos-- viven las islas de los arrecifes y aldeas de la selva, principalmente en la costa de Honduras y Nicaragua.
Los escombros impidieron que por lo menos una misión de rescate desembarcara en Sandy Bay, donde el ojo de “Félix” tocó tierra el día anterior con poderosos vientos de 257 kph (160 mph) y una marejada proyectada de seis metros (18 pies) sobre el nivel normal de las mareas.
Desde lejos, los marineros veían palmeras caídas y chozas de madera reducidas a astillas.
También vieron a mujeres que lloraban en la orilla.
El gobierno nicaragüense dijo que necesitaría al menos 30 millones de dólares para reconstruir.
La escasez de alimentos y combustible continuaba el jueves pese a que la ayuda estaba llegando a Puerto Cabezas, la capital regional a la que el acceso es difícil incluso con buen tiempo. El ministro hondureño de Defensa Arístides Mejía envió barcos y un helicóptero militar para ayudar en los rescates.
El canal 4 de la televisión local presentó videos de los Cayos Mískitos totalmente arrasados. Sólo quedaron los troncos sobre los cuales antes se levantaban unas 100 viviendas o chozas.
Sara Isolina Alvarado, una mujer rescatada ahí por el ejército, dijo que las autoridades de Puerto Cabezas les avisaron tarde sobre la aproximación del huracán.
Alvarado dijo que varios de sus familiares y vecinos han desaparecido y que ella no se explica cómo se salvó de morir.
"Los hombres andaban pescando en alta mar cuando llegó el huracán y no sabemos de ellos", dijo.
Agregó que al ver venir la tormenta, la gente que estaba en la comunidad, en su mayoría mujeres y niños, se disputaban los pocos botes que habían y eran tantos que éstos se hundían.
"Estamos sin comida, sin agua, sin ropa, sin nada y tenemos frío", dijo mientras se acomodaba en la lancha del ejército que la rescató el jueves.
El Comando Sur de las fuerzas armadas estadounidenses envió un buque anfibio a Nicaragua para ayudar a coordinar los esfuerzos de socorro.
Venezuela también envió ayuda y 57 médicos y enfermeras de Cuba que ya estaban en la costa misquito se sumaron a las tareas de ayuda.
“Félix” cobró fuerzas rápidamente en las aguas profundas y cálidas del sur del Caribe. Nicaragua decretó la advertencia de huracán 24 horas antes de que la tormenta llegase a la costa, y se apresuró a notificar a la remota región autónoma de la costa atlántica, que desconfía profundamente del gobierno. Pocos se dieron cuenta de que la tormenta iba a llegar a la categoría 5 tan rápidamente.
El jueves, “Félix” se había visto reducido a persistentes lluvias en el estado mexicano de Chiapas, pero los ríos crecidos y las inestables laderas de montañas impidieron que miles de personas regresasen a sus casas en Centroamérica. En Honduras, un muchacho de 15 años fue sepultado el miércoles por lodo cuando trataba de reparar una tubería de agua en Tegucigalpa y un hombre de 34 años se ahogó en una zanja en El Progreso.
En tanto, un repentino aguacero de una hora provocó la tarde del jueves el desbordamiento de un río en Tegucigalpa matando a una vendedora de un mercado, que estaba embarazada, y un niño resultó desaparecido tras ser arrastrados por la corriente, informaron las autoridades.
El obsoleto drenaje de la capital ayudó a incrementar las inundaciones. La lluvia desprendió cables de electricidad dejando sin energía algunos sectores, árboles y rótulos cayeron sobre vehículos y las autoridades reactivaron el estado de emergencia.
Los restos de “Henriette”, mientras tanto, causaron lluvias el jueves en los estados norteamericanos de Nuevo México y Arizona. Ese huracán azotó el miércoles México por segunda vez en dos días, entrando a tierra por la ciudad portuaria de Guaymas y debilitándose sobre el desierto de Sonora.
“Henriette” dejó ocho muertos, incluyendo un pescador de almejas arrastrado por la marea alta y un hombre que se cayó cuando reparaba su techo. Una mujer se ahogó en el oleaje en Cabo San Lucas, en la punta de Baja California, y avalanchas de lodo sepultaron a seis en Acapulco, en el estado de Guerrero.
Unas cinco mil personas amanecieron el jueves en albergues en México.
El capitán de la armada mexicana Leopoldo Mendoza dijo que un helicóptero estaba revisando la Bahía de La Paz en busca de una pequeña embarcación desaparecida desde el jueves con dos mexicanos y dos japoneses a bordo.