Tercera jornada de huelga de transporte en Francia

 
 
por: Kasya Widerko
Fuente: Noticieros Televisa
 

Aparecen luces de entendimiento en el conflicto de transporte en Francia; se registran aglomeraciones en las carreteras y el sistema ferroviario galos

 
PARÍS, Francia, nov 16, 2007.- Hay que armarse de paciencia, un día más, por lo menos. Vivimos otra jornada negra, la tercera jornada de caos en el transporte público, guerra de nervios, tensiones y malos humores.

A pesar de la apertura de negociaciones entre el Gobierno y los sindicatos, sigue en marcha la huelga contra la reforma de los regímenes especiales de jubilación que se propone realizar el presidente Nicolas Sarkozy.

De estos privilegios (regímenes especiales) gozan 1.5 millones de personas. ¿En qué consisten? En cotizar solo 37.5 años para tener derecho a una pensión completa. El resto de los trabajadores contribuye al sistema durante 40 años antes de jubilarse. Sarkozy se empeña en poner fin a los privilegios que considera obsoletos, (nacieron hace 60 años, cuando el trabajo implicaba un esfuerzo físico más agudo, y la esperanza de vida era 20 años menor) injustos y costosos.

Cada año de las deficitarias arcas del Estado salen para los fondos especiales de pensiones 7.5 mil millones de dólares. El gobierno insiste en la necesidad de transformar a Francia reduciendo su déficit.

"Si la reforma no se hace hoy, advirtió el Ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, nadie puede garantizar a los huelguistas que en 10 o 15 años puedan seguirse pagando sus pensiones".

El mismo Bertrand presentó a los sindicatos una propuesta para fijar el marco del diálogo. Aceptó una negociación tripartita (entre sindicatos, empresas y Gobierno), empresa por empresa. Lo que queda fuera de toda negociación es para el gobierno la medida de aumentar el periodo de cotización de los 37.5 años actuales a 40; otro punto "innegociable": las pensiones de los regímenes especiales crecerán al ritmo de la inflación , no al de los salarios. Los sindicatos convocantes, que tienen en contra a la opinión pública, parecen haber suavizado su postura.

Se abre la puerta a la esperanza. Mientras, los usuarios resisten dignamente los rigores de la pesadilla: perturbaciones en el tráfico de trenes, metros, buses y tranvías, cientos de kilómetros de embotellamientos sólo en la región parisina, hormiguero humano en los transportes y enjambre de bicicletas en las calles. Dicen en la radio que hay una ligera mejoría. No todos la palpan.

En París sólo una de las catorce líneas de metro funciona normalmente y, paradójicamente, sus vagones circulan semivacíos. Se trata de la automática línea 14, sin conductor. Es la que uso desde hace tres días.

 
Grandes aglomeraciones se registran en las estaciones de trenes en Francia.
Grandes aglomeraciones se registran en las estaciones de trenes en Francia.
Foto: AP
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