PARÍS, Francia, nov. 16, 2007.- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se quejó este viernes de las molestias que causa a los usuarios la huelga en el transporte público terrestre, que después de tres días va a seguir el fin de semana, y subrayó que "ya no hay ninguna razón" para que continúe.
El portavoz del Elíseo, David Martinon, señaló que Sarkozy, tras reunir a los dirigentes de las empresas concernidas por los regímenes especiales de pensiones contra cuya reforma se convocó la huelga indefinida, ha pedido a su ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, que mantenga sus esfuerzos para el fin del paro en los ferrocarriles y el transporte metropolitano de París.
El presidente criticó que en la compañía de ferrocarriles SNCF y en la de los transportes metropolitanos de París RATP, "los usuarios siguen estando gravemente penalizados por un movimiento que ya no tiene ninguna razón de continuar".
En ese sentido, subrayó que se ha propuesto a los sindicatos de ambas compañías "los mismos procedimientos de negociación", que ya se han puesto en marcha hoy mismo en las empresas energéticas EDF y GDF.
Martinon puso el acento en que el seguimiento de la huelga ha seguido disminuyendo hoy, con un 32% en la SNCF -según la dirección- después del 42% del jueves y el 62% del miércoles, y con un 23% en la RATP, después del 27,2% que había calculado el jueves y el 44% el miércoles.
Pese a esas cifras de seguimiento, el grueso de las asambleas celebradas hoy en los principales centros de trabajo de la SNCF y de la RATP votaron por mantener los paros el fin de semana, en lo que parece una radicalización del movimiento que está desbordando a la dirección de los sindicatos.
La Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT), minoritaria en esas dos empresas y conocida por su moderación y su reformismo, pidió esta tarde a los empleados de la SNCF que vuelvan al trabajo y al mismo tiempo exigió como contrapartida al Gobierno "el lanzamiento inmediato de negociaciones".
La situación es delicada para la Confederación General del Trabajo (CGT), principal motor de la movilización, que se ha visto superada en la radicalidad por sus bases.
La SNCF tiene programados este fin de semana 180 trenes de alta velocidad el sábado y 250 el domingo (frente a más de medio millar habitualmente) y 40 y 50 otros trenes de largo recorrido respectivamente.
No va a circular ninguno de los trenes Elipsos que conectan París con Madrid y Barcelona, ni los de sentido inverso.
El paro está convocado contra la reforma de los regímenes especiales de pensiones, a los que cotizan alrededor de medio millón de trabajadores (hay un millón de pensionistas), esencialmente en la SNCF, en la RATP, en las empresas públicas de energía (EDF y GDF), y los secretarios de notaría.
El Gobierno quiere aumentar el periodo de cotización que da derecho a una pensión completa de los 37,5 años de ahora a 40 años, para equiparar a los beneficiarios de esos regímenes con los funcionarios y los trabajadores del sector privado.