Movimiento estudiantil en Francia sube de tono

 
 
por: Kasia Wyderko
Fuente: Noticieros Televisa
 

Universitarios franceses salen a las calles para protestar contra cambios al financiamiento de los centros de educación superior

 
PARÍS, Francia, nov 23, 2007.- "Olviden la financiación privada de las universidades, si no, esto va a saltar por los aires", decían las pancartas que portaban los cerca de tres mil estudiantes congregados en las calles de París entre muchos, muchos policías antimotines.

La marcha partió de la Plaza de la Sorbona, símbolo de las revueltas estudiantiles de mayo del 68 para, dos horas más tarde, llegar a la sede del Ministerio de Enseñanza Superior. Su titular, Valerie Pécresse, es la autora de la ley contra la que protestan 46 de las 85 universidades públicas francesas, y contra la que se manifestaron en las calles de varias ciudades del país unos 20 mil jóvenes.

La “Ley Pécresse” apunta a la autonomía de los centros de enseñanza superior, autoriza a las universidades gestionar sus recursos humanos y su presupuesto, ser propietarios de sus bienes inmobiliarios, entablar lazos con empresas y fundaciones privadas que puedan aportar financiación.

Sus adversarios denuncian lo que consideran una puerta abierta a la privatización de la educación superior.

En Francia, donde casi todas las universidades son públicas, existe el miedo de que los jóvenes tengan que ajustarse a los caprichos del gran capital y de los patrones. Los anti “Ley Pécresse” creen que habrá universidades de primera y de segunda, y que para conseguir dinero, los centros entonarán ante el sector privado cantos de sirena presentándose como "graneros de empleo".

Si bien las universidades en Francia son públicas, no todas gozan del mismo prestigio. No cualquiera puede entrar a las Grande Ecoles, donde tradicionalmente se forma la elite del país. De donde salen presidentes, ministros, jefes de empresas y altos funcionarios.

Lo que olvidan los manifestantes es que sus universidades figuran entre las más baratas de Europa. La matriculación cuesta en promedio unos 200 dólares, una cantidad irrisoria, si se considera que el salario mínimo roza los 1800 dólares.

Otra particularidad del sistema universitario galo es que no existen exámenes de ingreso. Con el diploma de preparatoria en mano cualquier francés tiene acceso a la enseñanza superior.

Un suspiro de alivio recorrió París cuando se difundió la noticia de que no se habían registrado incidentes. Aún no se borra de la memoria el recuerdo de la primavera del 2006, cuando las multitudinarias protestas contra el Contrato de Primer Empleo se convertían en batallas campales, en París y muchas otras ciudades francesas.

Otro anuncio que calentó los enfriados ánimos de los franceses, es el fin de la huelga del transporte público que paralizó el país desde el pasado 13 de noviembre.

 
Estudiantes franceses dicen que se crearán universidades de primera y segunda
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Foto: AP
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