El fuego ilumina el cielo de París

 
 
por: Kasia Wyderko
Fuente: Noticieros Televisa
 

La muerte de dos adolescentes al chocar con una patrulla desata ola de violencia en la capital de Francia

 
VILLIERS-LE-BEL, Francia, nov 26, 2007.- Enfrentamientos entre cientos de jóvenes y policías, coches en llamas, comercios reducidos a chatarra, imágenes parecen extraídas del archivo del otoño del 2005, cuando durante tres semanas Francia observó estupefacta los peores disturbios urbanos en 40 años.

En aquella ocasión la ola de violencia estalló después de que dos jóvenes musulmanes de origen africano murieran electrocutados al ocultarse de la policía en un transformador de energía en Clichy-sous-Bois, una localidad pobre de la región parisina.

El entonces ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, echó leña al fuego al llamar a los manifestantes "gentuza". El nada afortunado calificativo fue una bofetada para la población de esas barriadas, pobladas en su mayoría por inmigrantes originarios del norte de África y de África subsahariana. Humillados y furiosos justificaron los choques por el exceso policial que viven en sus comunas. Los 21 días de violencia se saldaron con varios centenares de heridos, 3 mil detenidos, casi 11 mil vehículos quemados y unos 300 edificios públicos vandalizados.

Parecía historias superadas, se gastaron millones de euros en programas para resolver la marginación social de estos jóvenes pero del discurso a la realidad quedaron vacíos que vuelve a ocupar la violencia.

En esta ocasión, la chispa que encendió la mecha fue también la muerte de dos adolescentes. Moushin de 15 años y su amigo Larami, de 16. Circulaban en una minimoto sin casco y, de repente, chocaron contra una patrulla policial en Villiers-le-Ben, a unos 25 kilómetros al norte de París. Perdieron la vida a pesar de los masajes cardiacos de los servicios de urgencia. La noticia corrió como reguero de pólvora y se desató la furia. Los jóvenes del barrio, muy móviles, prendieron fuego a comercios, coches privados, tres garajes, dos comisarías, y hasta un camión de bomberos. Los antimotines, equipados con chalecos antibalas y granadas lacrimógenas, tardaron seis horas en controlar la situación.

El balance de la batalla: 40 policías heridos, dos de ellos graves, y enormes daños materiales.

Este lunes los disturbios no esperaron la madrugada. El cielo de Villiers-le-Ben se pintó nuevamente de rojo por las llamas de autos incendiados. Antes de iniciar el martes, unos 100 jóvenes volvieron a tomar las calles para enfrentar a la policía antimotines. Un nuevo saldo que se sumará a las estadísticas, al menos 30 policías más heridos.

¿Quién tuvo la culpa? La Policía asegura que se trata de un trágico accidente de tráfico, en ningún momento de una persecución, mientras los habitantes de Villiers acusan a las fuerzas de seguridad de "no asistencia a una persona en peligro". De momento nadie tiene paciencia para esperar que se esclarezcan las circunstancias de la tragedia.

Ya no se puede apagar la ira de miles y miles de ciudadanos marginados y empobrecidos, frustrados por causa del desempleo y la discriminación étnica y cultural que agobia a los franceses de segunda o tercera generación, de piel oscura, que no logran integrarse a la sociedad.

¿Qué ha cambiado en los suburbios de las grandes ciudades desde la crisis del 2005? Nada, estrictamente nada.

"Los guetos urbanos, adonde no entra la ley de la República, siguen iguales. Como un barril de pólvora pueden estallar por los aires en cualquier momento", me decía angustiado el gerente de una empresa concesionaria de coches de Villiers, completamente consumida por las llamas.

No hay que llamarse a engaño, las revueltas pueden repetirse porque, para atraer la mirada de la opinión pública y ser escuchados, los habitantes de los barrios olvidados, recurren a una herramienta que no sabe fallar: el fuego.

La violencia se ha extendido ya a seis comunas vecinas de Villiers. Son ya dos días en que se suman los heridos, decenas de coches fueron pasto de las llamas. La perla de Villiers-le-Bel, la biblioteca municipal, se redujo a cenizas. Nadie descarta que las cifras aumenten.

 
La muerte de dos adolescentes desató la violencia en París.
La muerte de dos adolescentes desató la violencia en París.
Foto: AP
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