MADRID, España, ene. 23, 2008.- El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, reiteró este miércoles la disposición de su Gobierno a dialogar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el marco de una apertura a la paz "que no puede ser un sofisma", ya que, dijo, el propósito será "la derrota del terrorismo sin ninguna vacilación".
El gobernante colombiano asistió al acto de clausura del IV Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo y anunció que la próxima edición de este encuentro será celebrada en Colombia.
Uribe, que pidió disculpas por la rápida comparecencia en el Congreso, pues este miércoles viaja hacia la ciudad Suiza de Davos, aseguró que los terroristas son lo mismo para la legislación de la Unión Europea, de la ONU o de la Organización de Estados Americanos (OEA).
A una pregunta sobre la posibilidad de considerar fuerza beligerante a la guerrilla, el presidente respondió que "no puede proceder porque (las guerrillas) actúan contra la democracia".
Uribe explicó que a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) le han sido reconocidos cuatro portavoces para procurar la búsqueda de un acuerdo de paz y que lo mismo harán con las FARC "en el momento en que quisieran dialogar".
Además, expresó su disponibilidad para aceptar unas "zonas de encuentro" con las FARC, en algún lugar alejado de los núcleos de población y con veeduría internacional, sin embargo, advirtió que darle a la guerrilla "la posibilidad de rectificar" no supone flexibilizar la política de seguridad del Gobierno porque eso podría suponer el recrudecimiento de las acciones subversivas.
Colombia, dijo Uribe, "será otro caso en la historia de la humanidad en el que las leyes del Estado derrotarán al terrorismo".
El presidente afirmó que la política de seguridad de su Gobierno ha dado frutos y dijo que "los colombianos están contentos" porque el país avanza "aunque falta mucho".
Colombia es el país, tras España, que cuenta con una representación más nutrida de víctimas en el IV Congreso que este miércoles concluyó en Madrid, y al que asistió el canciller colombiano, Fernando Araújo, rehén de las FARC durante seis años, y Clara Rojas liberada el pasado 10 de enero.
Tras su intervención en el Congreso, Uribe abandonó Madrid rumbo a Davos.