ROMA, Italia, mar. 23, 2001.- La comisaria europea de Presupuestos, Michaele Schreyer, cifró este viernes en 971 millones de euros, aproximadamente 870 millones de dólares, la cantidad gastada por los países de la Unión Europea (UE) para hacer frente a la crisis derivada de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB).
En Roma, donde se entrevistó con el ministro italiano de Políticas Comunitarias, Gianni Mattioli, Screyer dijo que el hecho de que se haya gastado tanto dinero en paliar el síndrome de las
"vacas locas" demuestra la necesidad de "trabajar con la naturaleza y no en su contra".
La paradoja se completa con el hecho de que, mientras parte del dinero va a la destrucción de vacas enfermas, por otro lado en la UE se gastan 6 mil millones de euros para subvencionar la cría de los bovinos.
Según la integrante del Ejecutivo comunitario, en el presupuesto destinado a las políticas agrícolas pesa más la importancia de promover la calidad antes que la cantidad, un aspecto que en su opinión ya aceptan los ministros del sector de los Quince.
"No se pueden tener políticas agrícolas paralelas. Y los recursos deben dirigirse cada vez en mayor medida hacia la naturaleza y la seguridad alimentaria", precisó Schreyer.
En esta línea, llamó la atención sobre el hecho de que en la estrategia que ha de seguir, la UE deberá tener en consideración que son las producciones biológicas las que tienen un futuro.