Pasa Paris Hilton su primera jornada en la cárcel; la heredera del imperio hotelero cumple una condena de 23 días en prisión
Da clic aquí para ver el video de Paris Hilton LOS ÁNGELES, Estados Unidos, jun. 4, 2007.- Paris Hilton, la inestable heredera del imperio hotelero que lleva su nombre, pasa este lunes su primer día entre rejas sin celular, sin máquina de bronceado y rodeada de reclusas que, de entrada, están molestas con ella porque piensan que le pueden dar un trato de favor.
Es la primera jornada de las 23 que tendrá que pasar en prisión para, como ella misma reconoció en un comunicado dirigido a la prensa, "asumir las responsabilidades por sus actos".
También tendrá que aprender a vivir sin los lujos y las comodidades que la han acompañado los 26 años de su vida como parte de la alta sociedad de Hollywood.
En lugar de sus minifaldas, Hilton viste hoy un conjunto de pantalón y camiseta naranja, como cualquier otra de las 2 mil 200 reclusas en el centro regional de Lynwood, a unos 20 kilómetros al sur del centro de Los Ángeles.
Y por todo producto de belleza, la joven heredera cuenta con un pequeño neceser con los elementos mínimos para la higiene personal, pero nada de maquillaje, barra de labios, rímel o bronceador.
Lo único que diferencia hoy a Hilton del resto de las reclusas es que la joven millonaria cumple su sentencia en la unidad de "cuidados especiales" de esta cárcel con 13 años de historia.
No se trata de champagne y caviar. La unidad está pensada para salvaguardar la integridad de ciertos reclusos, ya sean famosos, policías o políticos, del resto de la población carcelaria.
Hilton pasó su primera noche sola en una celda con dos camas, una mesa, un lavabo, un inodoro y una pequeña ventana que da a un paisaje industrial marcado por las vías de un tren y una autopista.
Un ambiente frío y solitario donde ni tan siquiera está autorizado el inseparable chihuahueño que acompaña siempre a Hilton, y menos aún su omnipresente teléfono celular para poder mandar mensajes.
Como reconoció la madre de esta figura de la prensa del corazón, Kathy Hilton, será un momento perfecto para que "Paris piense y reflexione" dado que en su vida habitual la protagonista de "The Simple Life" nunca está sola.
La joven fue detenida en septiembre pasado por conducir bajo los efectos del alcohol, pero siguió conduciendo a pesar de que su permiso quedó suspendido.
El pasado 5 de mayo un juez la declaró culpable de incumplir las normas de su libertad provisional y la condenó a 45 días de cárcel, sentencia reducida a 23 días por buen comportamiento.
Hilton tenía hasta el 5 de junio para ingresar en prisión pero escogió la madrugada de este lunes para hacerlo con estilo, tras ser el centro de atención de una ceremonia de premios donde no aspiraba a ningún galardón.
Fue su último canto de libertad, codeándose con Jack Nicholson, John Travolta, Cameron Diaz, Johnny Depp o Mike Myers durante la entrega de los premios MTV en el barrio angelino de Universal City, a un paso de Hollywood.
Cumplidos sus compromisos sociales como una señorita de la alta sociedad, Hilton pasó por casa de sus padres para despedirse de la familia y se dirigió al centro penitenciario masculino en el corazón de Los Ángeles, donde se entregó y desde donde fue trasladada a su residencia en la penitenciaría de mujeres.
Una maniobra que le permitió pasar casi desapercibida por el circo mediático congregado desde hace días a las puertas de la cárcel de mujeres para captar esa primera foto.
Pero su maniobra dista de poner fin a sus problemas sociales.
Una foto de esta famosa reclusa entre rejas se cotiza a medio millón de dólares en el mercado de la prensa sensacionalista, razón de más para que los guardas de este centro mantengan una estrecha vigilancia de la prohibición de cámaras y móviles en la cárcel.
Hilton tampoco podrá aprovecharse, al menos por el momento, de su condición de reclusa y le está prohibida la venta de sus vivencias mientras esté entre rejas.
El "sheriff" Lee Bacca aseguró este fin de semana a la prensa que Hilton permanecerá aislada del resto de las reclusas lo más posible, aunque hay obligaciones que tendrá que cumplir.
Entre ellas está esa hora que tendrá a diario fuera de su celda para ducharse, ver la televisión, hablar por teléfono o pasear por el patio en las áreas comunes con el resto de las reclusas.
Ninguna de estas ocupaciones incluye las sesiones de bronceado que, según el periódico "Post Chronicle" de Hollywood, Hilton esperaba recibir para evitar la palidez carcelaria que tan poco le favorece.