CIUDAD DE MÉXICO, México, DIC. 16, 2004.- La momia de una niña de casi tres años de edad y con una antigüedad de 23 siglos es exhibida a partir de este jueves en el Museo del Templo Mayor de la Ciudad de México. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) detalló en un comunicado que la pieza se encuentra en buen estado de conservación, gracias a un proceso de momificación natural, por lo que su reconstrucción escultórica facial fue posible.
La infante momificada, que tenía al morir dos años y ocho meses de edad, fue encontrada el 18 de noviembre de 2002 en una cueva en el estado mexicano de Querétaro, a unos dos mil 900 metros sobre el nivel del mar.
Los restos estaban acompañados de restos de cabello, textiles, plumas y puntas de maguey (Pita), que son estudiados por diez instituciones y 32 especialistas de diversas disciplinas para conocer más sobre la región, las prácticas funerarias y la manufactura de objetos orgánicos.
De acuerdo con el INAH, este es un ejemplo de los entierros "más tempranos" en una caverna en los períodos Clásico y Posclásico, que se pudo conservar por la pérdida rápida de líquidos que aceleró la deshidratación de las estructuras corporales, gracias a las condiciones de temperatura y humedad de la región.
Al cuerpo momificado de la infante le falta el brazo y el omóplato izquierdos, que quizá le fueron arrancados durante una segunda ocupación de la cueva, explicó el instituto.
Sin embargo, con la reconstrucción escultórica facial de "Pepita", como le llamaron los antropólogos al identificar sus estructuras femeninas, se pudo conocer el aspecto de su rostro en vida, que ahora será plasmado en cera para darle un efecto más real.