ISLAS MARÍAS, México, dic. 21, 2004.- En el mundo penitenciario, salir de cualquier prisión para terminar de purgar una condena en las Islas Marías, es casi como salir del infierno, para entrar al cielo. “Señores, sean ustedes bienvenidos, están ustedes ingresando el día de hoy a la colonia Penal Federal Islas Marías.
Cómo ustedes quieran que los tratemos los vamos a tratar, de ustedes depende, aquí se puede vivir y se puede vivir bien. Señores hay que respetar el reglamento, las normas y a cambio de eso se puede vivir bien”, dijo Rubén Beltrán Mancera, director de la colonia Penal Islas Marías.
“Haz de cuenta que llegue a la gloria, porque me siento libre, no tengo la misma presión que tenía allá atrás”, dijeron.
“Cuando bajaba del avión uno de los internos decía: ‘¿me deja echarme a correr?’, y no era por escaparse de nada sino que simplemente decía: la sensación de libertad que siento es otra no”, comenta Ramón Martín Huerta, secretario de Seguridad Pública Federal.
“Mi nombre es Rubén, tengo la edad de 30 años y vengo por delitos contra la salud. Realmente ya no queremos ser delincuentes, hemos aprendido que llevar una vida recta es lo mejor y ahora con la estancia en prisión que hemos tenido pues hemos rectificado nuestro camino”, dijo un interno.
“Me llamo Silvano, tengo 44 años, ahí en la cárcel tenía demasiada presión, yo hasta llegue al punto de pensar de que aquí me voy a morir, no voy a salir nunca y voy a perder a mi familia, a mis hijos, uno piensa cada día, cuando irá a terminar todo esto, pues no sabemos, pero si nos dieran una oportunidad como todos los reos la quieren”, aseguró otro.
En la vida del criminal, uno no lo piensa, lo hace, ya cuando lo sentencian a muchos años, uno se arrepiente, comentaron.
“La libertad reglamentada que se vive en este penal bajo la convivencia familiar es importante para que el individuo encuentre su integración a la sociedad”, considera Marco Antonio Rogelio Estrada, subdirector de la Colonia Penal Federal Islas Marías.
Ya estando aquí nos damos cuenta, en lo personal me doy cuenta que es un ambiente de libertad total, no al 100% pero si existe mucha libertad aquí.
Las Islas Marías funcionan como Colonia Penal desde 1905, en la década de los 60, ganaron fama como el peor de los castigos, una cárcel dura, la más dura de entonces, en donde todo era oscuro.
“No pues pensaban que era de lo peor, no pues allá los van a castigar más feo, no van a poder ir a ningún lado, los pueden tener en una celda de castigo, los pueden maltratar, golpear”, expresó un interno.
Pero las cosas han cambiado.
“Oye te estoy hablando de las Islas Marías. Me trasladaron para acá, nada más me tardé para avisarles porque no les había avisado del traslado, para que sepan que estoy bien”, cuenta un interno recién llegado.
Reportero: ¿Y por qué?
“Porque yo me apunté, es voluntario, nada más que no les había avisado porque como ya me había apuntado en años anteriores y no se había hecho el traslado pensé que este tampoco lo iban a hacer, pero este si lo hicieron, no yo estoy bien gracias a Dios, mucho mejor de donde estaba”, comentó.
Reportero: Sí, pues que bueno, si crees que vas a estar mejor ahí pues que así sea.
“Así es, porque ya estoy bien aquí, aquí se acabaron las rejas, se acabaron los candados, ya no estoy encerrado nada más que estoy en una isla, pero no, no importa estoy mucho mejor”, expresó el interno.
Hace más de 40 años, estos fueron los muros de agua, con el paso del tiempo las Islas Marías se convirtieron en un modelo del sistema penitenciario. Hasta hace muy poco esta colonia penal, estuvo a punto de desaparecer, hoy, el Gobierno Federal pretende rehabilitar la única cárcel en México, sin rejas.
“Este es un lugar lejos de la gente ordinaria, estamos en una isla, en medio del mar y pienso que aquí, si uno pone de su parte, se readapta como debe de ser, porque aquí no hay tantas rejas, aquí hay puertas abiertas y pues esta el mar, y allá pues sólo eran órdenes y esposas y todo eso, entonces nos tenían como esclavos”, manifestó un interno.
El director en las Islas Marías reitera que es “un convencido de que la readaptación existe y por eso estoy aquí y quiero manifestarle que el artículo 18 constitucional menciona que la base de la readaptación debe de ser el estudio, el trabajo y la capacitación para el mismo, aquí se estudia, se trabaja como obligación que es la "melga" y tenemos la capacitación, dándose esto que lo que me exige a mi el 18 constitucional se cumple y por eso estoy convencido que la readaptación social se cumple en la isla”.
La vida en la isla es tan apacible, que parece todo menos una cárcel, "El pueblo" le llaman, con todo y restaurante.
La colonia penal cuenta con 13 campamentos de los cuales sólo funcionan cinco, actualmente tiene una población penitenciaria de 595 internos, 19 son mujeres.
Doña Ana, vive con su pequeño hijo, Luis, él no sabe que esta en una cárcel, piensa que su madre es la costurera del pueblo.
“Me ha dolido mucho la separación de mis hijos, porque tres tengo afuera y uno tengo aquí, entonces en una sentencia de 20 años, llevó 12, pues si es triste para uno”, dijo doña Ana.
Doña Ana fue trasladada de una prisión de Estados Unidos.
“Yo vengo trasladada del otro lado y mi marido es el que hacía las cosas, yo si sabía, pero usted sabe que uno está entre la espada y la pared, es tu marido y como vas a poner a tu marido”, indicó doña Ana.
Paradójicamente en su estancia en Islas Marías le dieron la oportunidad de rehacer su vida, ahora tiene una nueva pareja y la ilusión de salir algún día al continente.
“Tengo otra pareja que conocí aquí, en Islas Marías, que hace dos años salió libre y él viene a visitarme, es el papá de mi hijo que tengo ahorita y el nació aquí en el hospital de Islas Marías”, dijo Ana.
“Yo tengo la ilusión y una meta de salir sana y salva de este lugar y yo se que mis hijos me están esperando afuera”, comentó.
Es jueves, en el muelle del campamento de Balleto ha llegado el barco de la Armada, que traslada a los familiares de los internos.
Sólo en las Islas Marías, de acuerdo a su buen comportamiento, los internos tienen el beneficio de vivir con su familia.
“Aquí nos encontramos en una área para la convivencia familiar y esta es una opción que se le esta dando al interno para cuando traiga a su esposa, sus hijos, pues son unas casas que ya se encuentran aquí, se han rehabilitado y como ustedes pudieron ver son casas muy bien hechas, dignas y pues estamos ofreciendo a los colonos que vengan, pues una opción mejor de vida”, expresó un interno de las Islas Marías.
En las Islas Marías usted puede encontrar casi todo el Código Penal, desde homicidas, hasta traficantes de droga, los únicos que no son admitidos en esta colonia penal son aquellos internos procesados por crimen organizado y delitos sexuales.
“Aquí, la mayoría son "burreros", transportistas, sin más ambición que la necesidad”, dijo un interno.
”Cuando uno anda trabajando por ahí le ofrecen un dinero o le dan dinero, como quien dice, adelantado, pues ya lo tienen a uno para que lo haga y uno no se puede rajar porque muchas de las veces le dicen los compañeros ‘no pues si ya recibiste el dinero tienes que hacerlo’”, comentó José Luis.
Algunos vendieron su alma al diablo por tan sólo dos mil pesos, pero también hay quienes se arriesgaron por más de 350 mil pesos.
Ahora son víctimas de sus propios errores, de su ignorancia y en algunos casos de su pobreza.
“Pues hay más presos por ser pobres que por ser culpables, porque si hay muchos inocentes aquí en la cárcel yo veo mucha pobreza entre los internos quizá a algunos no los vistan ya sus mamás, sus papás, otros pues la mujer ya los dejó también”, comentó un interno.
“Es lo que más duele, porque cuando existe un amor, un cariño, acostumbrarse a una mujer, tener un hogar, una familia, si duele”, asegura Rubén.
Cae la noche en las Islas Marías, estamos en el campamento Morelos, los nuevos internos pasan lista, es una de las reglas tres veces al día.
En la mañana, los nuevos internos ven algo que hace mucho no habían visto.
En la isla, la melga o trabajo obligatorio comienza muy temprano.
“Hasta se levanta uno con ganas de trabajar, seguir adelante, y sin embargo, allá atrás se levantaba uno todo amargado, con ganas de pelear y todo eso y aquí no, estoy viendo que todas las cosas son diferentes, hasta se levanta uno a gusto, contento, porque, porque me siento libre”, indicó un interno de las Islas Marías.
Se espera que en los próximos meses mil 600 internos sean trasladados a las Islas Marías.
“Estamos ante un sistema penitenciario especial y que bueno porque es una nueva opción de vida para la readaptación social”, aseguró el director Beltrán Mancera.
Muchos de los nuevos internos de las Islas Marías, ahora saben, que la libertad no esta afuera, sino en uno mismo.
“Depende de las etapas que hayan transcurrido durante su estancia en el penal. Habemos personas que hemos pasado unas etapas criticas, duras y que llega el momento en que hacemos una reflexión de lo que ha sido nuestra vida y nos rehabilitamos y existen tal vez personas que no pasan las mismas etapas y que tal vez pueden no llegar a rehabilitarse, pero depende de cada persona, no depende del lugar donde uno se encuentre porque si me pongo a ver eso la gente que anda libre en las calles, esa anda libre, entonces ¿porque ellos caen en la delincuencia... si están libres?”, cuestiona Rubén.