Tsunamis en México



por: Guillermo López Portillo
Fuente: Noticieros Televisa




A lo largo del siglo XX se registraron en las costas mexicanas 10 tsunamis de considerable intensidad






CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 25, 2005.- "Las aguas del mar se recogieron en forma violenta, hasta formar la apariencia de un muro monumental, no con el aspecto de una ola, sino de un frente vertical. Esta avalancha se retiró de 300 a 400 metros mar adentro y de pronto avanzó con violencia inusitada en dirección del pueblo. La dantesca avalancha avanzó destrozando y arrasando cuanto hallaba a su paso, derribando hoteles, casas, muros, bodegas, palmas", decía el periódico Excélsior el 22 de junio de 1932.

El 22 de junio de 1932, un Tsunami o maremoto, devastó la población de Cuyutlán, Colima. La ola de 10 metros de altura destruyó 400 casas y provocó la muerte de 75 personas y heridas en 100 más.

Los periódicos de la época documentaron dos sismos y dos olas gigantes, aunque todavía no se conocían como tsunami o maremoto.

“En 1932 ocurrió este sismo de magnitud 8.2, y generó un maremoto o tsunami, cuentan las crónicas en aquel tiempo, el mar se metió varias leguas tierra adentro, había caballos colgados en las copas de los árboles y tiburones en las charcas, a raíz de ese tsunami, se le conoció como la ola verde y hay una leyenda de la ola verde, se metió cerca de un kilómetro, hundió barcos”, declaró Modesto Ortiz, investigador de Maremotos, CISESE en Ensenada, Baja California.

Otro maremoto ocurrió el 16 de noviembre de 1925, y ocasionó graves daños en Zihuatanejo, Guerrero, que era una población pequeña.

La historia no miente. Durante el siglo XX se registraron en México 10 tsunamis o maremotos.

La mayoría de las olas no fueron destructivas.

El último tsunami de consideración ocurrió el 9 de octubre de 1995, frente a las costas de Colima y Jalisco. La ola alcanzó cinco metros de altura.

Fotografías, del poblado la Manzanilla muestran la entrada de agua, cómo corren los vecinos y cómo queda cubierto el centro del pueblo.

“Pero la gente alcanzó a correr más rápido, todos los pobladores alcanzaron a llegar a la colina y salvaron sus vidas”, aseguró Modesto Ortiz del CISESE.

“Toda la gente asustada salió a las calles, y notaron que el mar se empezó a salir, venía el pescador en su lancha, pero ya venía navegando a la altura del kiosko del pueblo, gritándoles, córranle que el mar se está saliendo, todo el mundo alcanzó a salir, porque era temprano”, declaró Modesto Ortiz.

El terremoto del 19 de septiembre de 1985, generó un Tsunami de dos metros y medio en el Puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, con consecuencias, como la ruptura de la vía del tren.

“La memoria nuestra es muy corta, nos acordamos de los últimos 10, 15, 20 años, pero los tsunamis, los sismos y los tsunamis, tienen miles de años ocurriendo”, declaró Osvaldo Sánchez, jefe del Servicio Mareográfico Nacional, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Los tsunamis se producen por tres motivos: sismos en zona costera, derrumbes en el fondo del mar y erupción de volcanes marinos.

Existen tsunamis locales, como lo que se producen en el Pacífico mexicano o remotos, que pueden llegar de otros continentes.

En el Centro de Investigación Científica de Ensenada, Baja California, dos científicos estudian los tsunamis desde hace casi 20 años.

“No hay duda de que van a ocurrir, no sabemos cuándo, la recomendación es hay que vivir preparados para eso”, dijo Modesto Ortiz.

Los especialistas no prevén tsunamis tan devastadores como el de Asia, porque en México no hay registros de sismos tan potentes como el del 26 de diciembre pasado.

“No nos garantiza que en México no pueda venir uno, aunque no de la magnitud de Indonesia, los sismos en México que tenemos registrados son del orden de los 8, de magnitud 8, 8.1, 8.2, pero nada comparado, entonces con los 9”, declaró Osvaldo Sánchez.

Estás costas del Pacífico mexicano, algunas de las más bellas del país, pueden resultar también las más peligrosas para la ocurrencia de un tsunami o un maremoto.

“Desde Puerto Vallarta, Jalisco, hasta el sur de México, sin excepción, toda la costa tiene la misma posibilidad de generar sismos y tsunamis grandes, y Centroamérica y Sudamérica, hasta el sur de Chile, igualito”, aseguró Modesto Ortiz.

En México desde los años 50 se estudia el comportamiento del mar, pero no hay una alerta para prevenir los efectos de los tsunamis.

“Desgraciadamente, la parte operativa de los sistemas de alerta de tsunamis está implementada, digamos, al 1%, los proyectos y los planes ya están desde hace unos siete años, pero todavía está es una de las grandes faltantes que tenemos en México, es preocupante porque como México tiene una historia de tsunamis locales y de tsunamis que vienen de fuera, es preocupante que nos pudiera sorprender un fenómeno de éstos”, manifestó Salvador Farreras, investigador Mareotos Cisese Ensenada, BC.

Ya existen los mapas de riesgo de tsunamis para el Puerto de Lázaro Cárdenas, Ensenada, Salina Cruz y están en elaboración los de Acapulco y Manzanillo, sin embargo, faltan programas de protección civil para enfrentar este tipo de fenómenos.


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