CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 27, 2005.- Hace 14 meses, una caída desde un columpio le provocó a Martha lesiones medulares severas. "Mi nombre es Martha Paola Sánchez, tengo 21 años...tengo una lesión medular completa y fracturada dos vértebras... Lo que se interrumpió en mi vida es el poder seguir en la escuela en esos momentos, porque ahorita en realidad yo tengo muchísimas ganas de seguir mi carrera", exclamó Martha.
Martha tuvo que interrumpir sus estudios universitarios.
Cuando quiso retomarlos -un semestre después- ya no fue aceptada.
La Universidad Privada del Estado de Morelos decidió no hacer adaptaciones para Martha Paola Sanchez, una estudiante con discapacidad.
Presumió que no podía gastar dinero, que no podía modificar el proyecto arquitectónico. En realidad, el virus invisible de la discriminación había infectado.
"Hay toda una cultura de que eso es como una concesión graciosa, yo ya tengo una rampa... no, no es una concesión graciosa es parte del derecho que tienen las personas con discapacidad de participar en la vida como cualquier persona, como cualquier ciudadano", explicó Amalia Gamio miembro del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.
"La discapacidad no la tengo en la mente, la tengo en mis piernas... no es justo lo que están haciendo, no es justo que discriminen a una persona con una discapacidad"
¿Cómo puede ir Martha a la Universidad si no existen rampas?
¿De qué manera puede un ciego cruzar la calle si no ve el semáforo?
¿Cómo se entera un sordomudo de una emergencia si no escucha un silbato?
Tres muestras rápidas de una sociedad que no está preparada para recibir la diversidad.
"Yo creo que en nuestra sociedad hay visiones y ejercicios de discriminación que son velados, a lo mejor son las cosas pequeñas de todos los días, pero son las cosas que debemos cuidar", puntualizó Raquel Jelinek del Centro de Investigación en Educación Especial, UNAM.
Martha presentó una denuncia en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en Morelos.
Y su queja llegó hasta el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.
Pero hasta ahora, ninguna ley o convenio le ha permitido regresar a la universidad.
"Yo estaba en la mejor disposición de entrar otra vez a la universidad, de seguir mi vida normal y cómo es posible que te puedan echar abajo tantas cosas, tantas ilusiones que tienes de nuevo..." se quejó Martha Paola Sánchez.
"Ojalá algún día este país de nosotros, tan querido, pudiera ser un país libre de barreras para personas con discapacidad..." reclamó Amalia Gamio integrante del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.