Haga clic aquí para ver el sitio especial de Juan Pablo II CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 16, 2005.- Citalli, de dos años de edad, ha comenzado una lucha contra un tumor maligno en la pelvis. Su pequeño cuerpo ha resistido las primeras dosis de radiación.
“Ojalá y Dios quiera que con la quimioterapia se mate ese cáncer que quedó. Sería muy difícil si llegara a recaer o estar en terapia intensiva”, expresó Alejandra Islas, mamá de Citlali. Además de la enfermedad, otros dramas enfrentan las familias de niños como ella.
“Es muy difícil, por que el medicamento que Citlalli toma, está muy caro”, dijo la señora Alejandra.
Datos de la Secretaría de Salud revelan que existen 18 mil niños mexicanos con algún tipo de cáncer, desde los cero a los 18 años de edad, es decir, 10 mil casos nuevos de cáncer infantil, cada año.
“Sólo en el Distrito Federal hay 3 mil caso nuevos por año de niños con cáncer entre los cero y 18 años de edad”, informó el doctor Romero Rodríguez, del Consejo Nacional para la Prevención y tratamiento del Cáncer Infantil, de la Secretaría de Salud.
La estadística mundial revela que 7.5 niños de cada 10 con cáncer se curan. Sin embargo, la realidad de países como el nuestro, es que tres de cada 10 niños con la enfermedad, abandonan el tratamiento.
“Las familias dicen yo ya no le sigo dando tratamiento, porque no puedo solventar los gastos”, comentó el doctor Rodríguez.
Hasta ahora, la recuperación de estos niños sólo es posible con la ayuda de organizaciones no gubernamentales que proporcionan medicamentos, alojamiento y comida para los niños y sus familias, especialmente a los que vienen del interior de la República. Una de esta instituciones es “La Casa de la Amistad de niños con Cáncer”.
En enero pasado, se instaló el Consejo Nacional para la Prevención y Tratamiento del Cáncer en la Infancia y la Adolescencia.
“El proporcionar los medicamentos gratuitos a los niños con cáncer. Además de los tratamiento oncológicos, si necesita trasplante”, aseguró el médico.
En el cáncer, como en otras enfermedades, el diagnóstico temprano es muy importante.
Si la madre de Cristian hubiera hecho caso a un lucecita blanca en el ojo derecho de su hijo, como el que aparecía en una fotografía, Cristian no habría perdido su ojo y no hubiera puesto en peligro su vida.
“Toda lucecita en el ojo es cáncer de ojo, hasta no demostrar lo contrario”, precisó el doctor Carlos Leal, oncólogo del Instituto Nacional de Pediatría.
Cien casos nuevos como el de Cristian se presentan cada año en México.
El programa para la prevención y tratamiento del cáncer en la infancia y la adolescencia cubrirá todo los tratamientos de leucemia linfoblástica, la más común, y paulatinamente todos los casos de cáncer infantil.