Haga clic aquí para ver el sitio especial de Juan Pablo II LONDRES, Inglaterra, feb. 21, 2005.- Hace más de siete décadas, el líder militar y político británico Winston Churchill comentó sarcásticamente, que las tradiciones navales de Gran Bretaña consisten en "el ron, la sodomía y los latigazos".
Por décadas fue un secreto a voces, entre los historiadores, que algunos de los famosos almirantes y capitanes de la flota del imperio británico tenían aventuras homo-eróticas.
Pero oficialmente, hasta el año 2000, la homosexualidad era un tabú en todas las fuerzas militares del Reino Unido.
Fue el veredicto de la Corte Europea de los derechos humanos, hace cinco años, el que abrió las puertas a los gays y lesbianas: ahora se estima, que del total de 38 mil marineros militares, más de dos mil son homosexuales.
Este mes de febrero, los jefes de la Marina Real tomaron un nuevo paso importante: reclutaron a una organización gay "Stonewall", para que ésta les aconseje cómo atraer más marineros, provenientes de esta minoría sexual.
La fuerza naval también confirmó que colocará anuncios de reclutamiento en periódicos y revistas dedicados a la comunidad gay y lesbiana.
Nuevos reclutas homosexuales recibirán la garantía de que no serán discriminados en ningún momento.
Aunque cualquier actividad sexual, no importa si es homo o heterosexual, está prohibida en los barcos, las oficinas navales o portaaviones, los jefes militares planean que las parejas gays reciban el derecho de ocupar los cuarteles matrimoniales, si su unión está registrada por las autoridades civiles.
Se espera que después del ejemplo de la Marina, similares campañas promocionales para los gays sean lanzadas por la Fuerza Aérea y el ejército del Reino Unido.