TIJUANA, México, feb. 22, 2005.- Hace 10 años, Estados Unidos construyó un muro y una cerca de 17 kilómetros de largo, entre Tijuana y San Diego, como parte de la Operación Guardián con el objetivo de detener la migración ilegal. Es una de las zonas más vigiladas de los Estados Unidos, entre las dos cercas que dividen a México de los EU, la vigilancia de la Patrulla Fronteriza con unidades y elementos es permanente.
A principios de los noventas, el cruce hacia los Estados Unidos era por la garita de San Isidro, en medio de la carretera y en contraflujo.
"Eso se veía diariamente a todas horas del día, aquí en frontera Tijuana-San Diego y San Isidro. Aunque no parezca, esto era un contrabando organizado, los contrabandistas sabían que nosotros no íbamos a seguir a las personas, porque iban en contra del tráfico, no íbamos a hacerlo, porque no íbamos a poner la vida de estas personas en peligro", señaló Tomás Jiménez, vocero de la Patrulla Fronteriza.
En la construcción de la cerca para dividir San Diego de Tijuana se utilizó material militar, como láminas utilizadas en la guerra del Golfo Pérsico. Después se construyó un muro de concreto reforzado de 4 metros de altura.
El pasado 10 de febrero del 2005, el Congreso norteamericano autorizó ampliar el muro a 23 kilómetros de longitud, desde Imperial Beach, hasta el Pacífico. Una zona por donde actualmente el cruce de indocumentados en casi nulo.
La cerca que divide México de Estados Unidos cubre zonas montañosas, planicies y penetra hasta el mar, se reforzará con la ampliación del muro de concreto, que llegará hasta el Océano Pacífico.
Mientras el equipo de investigaciones especiales de Noticieros Televisa acompañó a elementos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, se registró la detención de un grupo de cerca de 20 indocumentados en la zona de Otay. Los migrantes llevaban más de 30 horas caminando, hasta que fueron interceptados.
Fueron trasladados, interrogados y fichados en el centro de detención de Brownfield, uno de los 6 centros del área de San Diego.
El vocero de la Patrulla Fronteriza, indicó que se tomaron huellas dactilares a los migrantes, mismas que fueron archivadas digitalmente y enviadas al centro de banco de dato del FBI, para que sus datos sean comparados con más de 37 millones de huellas que el FBI tiene actualmente en sus archivos y en cuestión de minutos recibir información al respecto.
El año pasado, sólo en la zona de San Diego fueron detenidos y deportados 138 mil indocumentados por la Patrulla Fronteriza.
Las autoridades del Gobierno de México se pronuncian en contra de la ampliación del 'muro' y el endurecimiento de las medidas migratorias.
Al respecto, el cónsul general de México en San Diego, Luis Cabrera expresó que “no es la respuesta, sobre todo la erección de muros. Hemos visto que complica la convivencia en la zona fronteriza, no resuelve nada, no es una respuesta amistosa, en una frontera moderna, como la que tenemos entre EU y México.”
Promotores de derechos humanos, dicen que el muro sólo ha servido para desviar la migración hacia zonas más peligrosas, como desiertos y montañas.
“Un tercer muro en el área de Tijuana-San Diego, es solamente para ver la respuesta del Gobierno a los contribuyentes principales, ¿por qué no ponen muros en las zonas de montañas y desiertos?” expresó Uriel González, de la Casa Mica para menores migrantes en Tijuana.
La migración arroja un saldo trágico. El año pasado murieron más de 300 personas en su intento por internarse a los Estados Unidos, 16 de ellos, fallecieron en la zona de San Diego.
Luis Cabrera, mencionó que esta frontera es “una zona muy peligrosa, por la orografía, aquí y al este de Tecate es donde hemos tenido las muertes y aquí, también, en esta parte, los 3 muertos que llevamos en este año, han sido ahogados aquí.”
En el área de San Diego cada día son deportados entre 150 y 200 indocumentados. Mientras que en toda la frontera la cifra es de más de mil 800.
Todo esto sucede, mientras México pide una reforma migratoria, y los Estados Unidos refuerzan la seguridad en sus fronteras.