TOKIO, Japón, mar. 24, 2005.- El ajedrez es vida, y el tablero la lucha por la misma... Así es para Bobby Fischer el llamado juego ciencia... Bobby Fischer, el ex Campeón Mundial de ajedrez, ganó a Estados Unidos, tal vez, una de sus últimas partidas.
Esta partida entre Washington y el excéntrico genio del ajedrez, comenzó luego de que en 1972, Fischer ganara en Islandia, el campeonato mundial de ajedrez, al derrotar a Boris Spassky.
Veinte años después en 1992, el estadounidense Bobby Fischer viajó a la ex-Yugoslavia, en plena guerra de los Balcanes, para revivir aquella legendaria batalla contra Spasski.
Fischer, cuya madre era judía, llegó a Belgrado, pese a la prohibición de Estados Unidos y al embargo de Washington contra el entonces gobierno de Slobodan Milosevic.
Bobby Fischer volvió a ganar a Spasski y también ganó más de tres millones de dólares.
Sin embargo, por ese viaje, Estados Unidos giró una orden de arresto contra el ajedrecista.
Desde entonces, Bobby Fischer eludió a la justicia estadounidense, hasta que en julio del 2004, el ajedrecista fue detenido en el aeropuerto de Tokio, acusado de querer viajar con un pasaporte estadounidense no válido.
Luego de ocho meses y de negociar con diversos países, Islandia le concedió a Fischer la nacionalidad, lo que le permitió al ex campeón mundial salir de la cárcel en Japón y evitar la extradición a Estados Unidos.
La decisión, considerada como "humanitaria", ha creado problemas diplomáticos entre Estados Unidos e Islandia.
Washington, por su parte, ha señalado que el gobierno estadounidense no se quedará con las manos vacías e insistirá en que Bobby Fischer regrese a Estados Unidos y cumpla la sentencia de diez años en la cárcel.
Pero mientras eso sucede, Bobby Fischer ha ganado a Estados Unidos, el país al que tanto ha criticado y al que califica como una nación ilegítima.