LONDRES, Inglaterra, abr. 11, 2005.- Sólo uno de cada seis británicos adultos vieron por televisión el segundo matrimonio de su heredero al trono, el príncipe de Gales Carlos, quien el sábado pasado se casó con la mujer de su vida, la divorciada Camilla Parker Bowles. La ceremonia civil y la bendición religiosa fueron muy modestas, especialmente en comparación con el primer matrimonio de Carlos y Lady Diana Spencer, que hace 24 años atrajo a casi un millón de espectadores en las calles de Londres.
Esta vez en la ciudad real de Windsor la multitud era cien veces mas pequeña. Entre ellos se encontraban también manifestantes en contra de Carlos.
Pero incluso entre sus simpatizantes muchos admitían que esta pareja tendrá que superar el escepticismo del publico en general.
Dos días después de su boda, Carlos y su ahora esposa Camilla, la duquesa de Cornwall, disfrutan de su luna de miel en Escocia, pero tan pronto como termine deberán enfrentarse a la realidad.
Uno de los golpes mas fuertes para el heredero al trono es la intención firme del Parlamento británico de investigar las ganancias financieras de Carlos.
La riqueza del príncipe alcanza mas de 900 millones de dólares, y el año pasado sus ganancias fueron de 24 millones de dólares.
La compañía de Carlos, el ducado de Cornwall no paga impuestos, y esto enfada a los parlamentarios, especialmente del gobernante partido laborista.
Con esta investigación en sus finanzas, los políticos quieren forzar al heredero al trono a pagar más impuestos o alternativamente reducir la suma del dinero público que recibe anualmente.