CIUDAD DE MÉXICO, México abr. 19, 2005.-El 5 de junio de 2003, los habitantes de Nogales, Veracruz, fueron sorprendidos por una fuerte explosión, una avalancha de agua, lodo y rocas rompió tres ductos conductores de hidrocarburos. El saldo: seis muertos, 66 heridos, 6 mil 400 barriles de crudo derramados, 11 mil barriles de gas LP incendiados y 157 hectáreas de terreno afectadas, 119 millones de pesos en pérdidas fue el inicio de una escalada de accidentes.
Se detectaron más 20 accidentes, tan sólo en el estado de Veracruz y en todos se ha visto envuelta la paraestatal.
Uno de los más graves se registró el 3 de octubre pasado. Una falla en el suministro de gas de la estación de bombeo "Zapoapita" generó un voraz incendio que afectó instalaciones de luz y telefonía, además de forzar el desalojo de por lo menos 350 personas.
Petróleos Mexicanos (Pemex) despidió el 2004 con otro accidente: una fuga de crudo en la estación Mazumiapan derivó en un incendio y la ruptura del ducto.
En este accidente, 14 kilómetros de las márgenes del río Coatzacoalcos, Manglares y la laguna Pajaritos fueron contaminadas.
En enero 418, barriles de naftas ligeras fueron derramadas entre la ceiba y nuevo teapa. Recientemente, una fuga de amoniaco en un ducto de Nanchital cobró la vida de cinco trabajadores de una empresa privada que realizaba trabajos de mantenimiento.
Este año, Pemex destinará 26 mil millones de pesos en mantenimiento de sus instalaciones con 10 y 30 años de antigüedad, pero sin inversión privada en algunos sectores, ese dinero es insuficiente, dicen representantes de la paraestatal agobiada por la peor crisis financiera de su historia.