MARKTL AM INN, Alemania, abr. 19, 2005.- En algún lugar entre Alemania, Austria y la República Checa, este pueblo. Una angosta carretera conecta los 140 kilómetros de trayecto desde Munich. Es el camino a Passau, sede de esta Diócesis, y poco hay en él: primero la Iglesia de Muldorf y después el caudaloso Río Inn. Un letrero descuidado anuncia la llegada a Marktl am Inn, es decir Marktl en el Río Inn. “Es importante para nuestro pequeño pueblo, porque creo que esto traerá muchos visitantes y turistas, lo cual para Marktl creo que será muy, muy positivo”, manifestó Hubert Gschwendter, alcalde de Marktl.
Población de 2,700 habitantes, que en su mayoría trabajan para una refinería. Población hasta hace poco desconocida que hoy festeja bajo los acordes de la música de Baviera.
“Hoy nos sentimos muy contentos y satisfechos porque Ratzinger nació en Marktl. Nos alegramos porque nuestro pueblo es el lugar de nacimiento del nuevo Papa, por lo que hay muchas cosas buenas por venir”, apuntó Ludwig, lugareño.
“El señor Ratzinger es un hombre muy simpático, siempre cercano a la gente y dispuesto a ayudar y a predicar, la gente confía en él y siempre quiere estar a su lado, porque es alguien cargado con un gran carisma”, describió Hubert Gschwendter, alcalde de Marktl.
Por doquier hay motivos religiosos, destacan la torre de su iglesia, el viejo cementerio y una placa en memoria de sus habitantes caídos en las tres guerras de los últimos 130 años.
El silencio de esta lluviosa madrugada es roto por campanadas.
En pleno centro esta casa, aquí nació Joseph Ratzinger hace 78 años. Curiosamente estas paredes también fueron hogar del otro hijo prodigio del pueblo, un precursor de la industria automotriz.
Marktl am Inn en un pequeño rincón de Baviera en el corazón de Europa. En esta casa nació su santidad Benedicto XVI.