LIMA, Perú, mayo 11, 2005.-“Todos los choferes son muy malcriados. Llenan totalmente y hacen carreras entre ellos”, dijo la usuaria María Huapaya. Mejorar la calidad del servicio del transporte público peruano y cambiar la mala imagen de los choferes se convirtió en todo un reto para miles de transportistas que ahora asisten a lo que bautizaron como la escuelita.
“Nos hace no la entrega, no, de muchos conocimientos, no, y nos hace también un llamado a la conciencia, no, para rescatar valores que de un tiempo a esta parte en el país se ha perdido, no”, cuenta el chofer Miguel Mostacero.
Este proyecto que fue puesto en ejecución desde hace dos meses por la municipalidad de Lima, intenta cambiar la actitud de los choferes y cobradores con su público usuario a través de talleres vivenciales.
El éxito de este se refleja en las cifras, más de 6 mil ya han participado en estas dinámicas grupales.
Lola Franco Guardia, Directora Municipal de Educación y Cultura de la Municipalidad de Lima, explicó que “nosotros sólo los inducimos, les servimos como facilitadores para que ellos mismos descubran sus propios valores”.
Esta intención de cambio tiene entusiasmados a muchos.
Pero el público es un poco escéptico, sin embargo esperan que los buenos modales no sean flor de un solo día.