LONDRES, Inglaterra, jun. 13, 2005.- Como pacientes colocamos nuestra vida en sus manos, pero aunque gran parte de los doctores y enfermeras son personas absolutamente comprometidas con su trabajo, la Asociación Médica británica admite que existe un serio problema de drogadicción y alcoholismo entre los miles de representantes de la profesión médica en los hospitales de Estado y las instituciones privadas en el Reino Unido. Se estima que uno de cada 15 doctores puede estar abusando de las drogas o el alcohol.
Tomando en cuenta que en el sector estatal del servicio de salud trabajan casi un millón y medio de doctores y enfermeras el tamaño del problema es impactante.
En numerosas encuestas anónimas los mismos doctores admiten que el fenómeno de llegar al trabajo bajo la influencia de drogas o alcohol no es tan raro.
El 20% de los médicos admitieron que conocen un colega suyo que trabaja mientras está intoxicado.
Otro claro índice de este problema es que los doctores británicos sufren tres veces más frecuentemente de cirrosis del hígado en comparación con la población en general.
Por supuesto la cirrosis del hígado es provocada por el abuso del alcohol.
Para combatir este peligroso fenómeno de adicciones entre los médicos se propone establecer un sistema especial de monitoreo.
La introducción de este sistema costará alrededor de 20 millones dólares, pero al largo plazo puede ahorrar muchos millones más al Estado británico.
La idea es identificar tempranamente a los doctores o enfermeras en el grupo de riesgo y ofrecerles tratamientos confidenciales anti drogas o en contra de la adicción al alcohol.