Milagros de vida



por: Horacio Rocha
Fuente: Noticieros Televisa




Conozca la historia de Alex Lowe, la niña inglesa que se salvó de morir de cáncer, gracias a un innovador tratamiento basado en glóbulos blancos






LONDRES, Inglaterra, jun. 16, 2005.- Alex Lowe tiene sólo ocho años de edad, y tiene los mismos intereses que cualquier niña de su edad, las mismas preguntas y la misma energía.

Pero la situación era totalmente diferente hace dos años; Alex había caído en coma y según los médicos le quedaban sólo unos días de vida. Esta pequeña británica sufría de tumores en el cerebro ocasionados por un virus. La quimioterapia a la que se había sometido había sido incapaz de curarla. Habiendo perdido todo su cabello durante el tratamiento, su imagen daba lástima, y mucho dolor a sus padres, que esperaban el peor desenlace en cualquier momento, posiblemente con un arresto respiratorio.

Como último recurso, se pensó en un tratamiento, hasta ese momento totalmente experimental, desarrollado por la Universidad de Edimburgo en Escocia.

“La salud de Alex se deterioraba ante nuestros ojos”, explica su padre, Simon Lowe, “pero al mismo tiempo algo me decía que la batalla no había terminado”.

La técnica consiste en inyectar semanalmente glóbulos blancos especialmente seleccionados, conocidos como ‘t-cells’, los cuáles atacan al virus que causa el cáncer, esa, por lo menos, es la teoría.

LO QUE SUCEDIÓ ES UN VERDADERO MILAGRO

Alex había contraído el virus conocido como Epstein-Barr (VEB) debido a una condición inmunodeficiente que provocó que su cuerpo fuera incapaz de defenderse contra él. En una persona normal, el virus resulta normalmente inofensivo.

El tratamiento comenzó de inmediato en el hospital infantil Royal Manchester, al noreste de Inglaterra, y el milagro comenzó.

‘Es increíble’, dice su madre, Lindsay, ‘estaba sentada junto a ella esperando a que falleciera, cuando comenzaron las inyecciones. Entre la segunda y tercera semana había mejorado notablemente’.

Meses después se realizó un escaneo cerebral y su resultado impactó a todos; incluido el equipo médico, nadie esperaba lo que sucedería: los tumores cerebrales habían desaparecido por completo.

“No es exagerar si comparo lo sucedido con un milagro. Alex despertó y en unos meses hacía lo mismo que cualquier niña de su edad... Volvía a la escuela, andaba en bicicleta, corría... he conseguido muchas cosas en medicina, pero nunca había visto algo como esta pequeña’, dijo el doctor Robert Wynn, hematólogo del hospital.

UNA ESPERANZA PARA OTROS ENFERMOS

Antes de que Alex se sometiera a este tratamiento, había sido utilizado únicamente en pacientes que desarrollaban algún tipo de cáncer después de algún transplante de órganos. Estos pacientes corren un riesgo mayor de tener cáncer, ya que su sistema inmunológico ha sido debilitado por las medicinas que se usan para que el organismo no rechace al nuevo órgano que se les ha colocado.

El éxito de esta pequeña significa que el tratamiento de ‘t-cells’ tiene otras aplicaciones, posiblemente en cánceres cervicales o del hígado. Los enfermos de SIDA, que también tienen seriamente afectado su sistema inmunológico, sufren constantemente de tumores, y también podrían verse beneficiados.

La Universidad de Edimburgo guarda un banco único de ‘t-cells’, que son compatibles con tejidos comunes, pero la historia de Alex les ha llenado de optimismo para el futuro.

‘Si podemos demostrar que el tratamiento funciona con este virus entonces podemos pensar en más bancos contra otros virus’, dice Dorothy Crawford, profesora de microbiología de la universidad; este es sólo el comienzo, asegura la científica.

PREPARADA PARA SU FUTURO

Alex Lowe por su parte, se encuentra disfrutando de una salud completa. Es más, después del tratamiento, se sometió también a un transplante de médula espinal, que corrigió su inmunodeficiencia.

Ahora, a su vez, podría donar médula espinal a su hermano menor Cory, de sólo 5 años, que sufre de la misma condición.

Recordando su terrible enfermedad, Alex comenta que ‘no podía caminar, no podía hablar y tenía que moverme en silla de ruedas. Si no hubieran encontrado este tratamiento ahora estaría en el cielo’, y añade, ‘me siento muy bien, y todo el tiempo le repito a mis papás que no quiero volverme a poner enferma, y espero nunca volverlo a estar’.


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