LA PAZ, Bolivia, jun. 17, 2005.- Cubren sus rostros con pasamontañas, guardan celosamente su identidad, en otros países, podrían ser comandos embozados o acaso terroristas, pero en Bolivia, son lustrabotas. “Mis amigos me dicen que si sólo lustrador quiero ser, en el colegio me hacen a un lado, por eso me tapo”, comenta un niño encapuchado, lustrabotas.
Bolivia, es el único país en el mundo, donde los lustrabotas tienen vergüenza de su oficio.
“Tenemos nuestros enamoradas, entonces nos miran más, para no hacernos mirar mal nos ponemos esto”, asegura un joven mientras lustra zapatos.
Les llaman también los ninjas lustrabotas, casi todos son estudiantes, muchos de ellos universitarios.
La crisis en Bolivia, y la falta de oportunidades para los mas jóvenes, ha multiplicado el número de estos lustrabotas anónimos, pero la gente no los aprecia.
“Es un perjuicio de ellos mismos, no pueden identificarse, la consecuencia de eso son unos problemas entre ellos y que son mal vistos.” Esteban Llocya, boliviano.
Increíblemente, no solo cubren sus rostros, tampoco miran o hablan con sus clientes. Una extraña sensación de vergüenza los embarga, ignorando que el trabajo dignifica a las personas.