CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 29, 2005.- En el 2001, Jesse Sullivan trabajaba para una compañía de luz de Tennese; durante una instalación, tocó un cable de alta tensión que no sólo lo electrocutó, sino también le quemó ambos brazos a tal grado, que le tuvieron que ser amputados.
A cuatro años de ese accidente y gracias a los avances de la biónica, Jesse ha podido volver a sentir y a tocar con extremidades que son mecánicas.
Se trata de dos prótesis diseñadas con la llamada "ingeniería neural", que conecta los músculos con maquinaria; los electrodos recogen los impulsos y activan el movimiento del brazo robótico.
“Lo que hicimos fue tomar los cuatro nervios principales que solían bajar por su brazo y los transferimos al músculo de su pecho”, explica el doctor Todd Kuiken del Instituto de Rehabilitación de Chicago.
“Fue casi automático, no tan bueno como antes, pero hasta ahora es lo mejor” comenta Jesse Sullivan, el paciente, en plena recuperación.
La mayor novedad es que ahora el portador además de tener movilidad, también puede tener sensaciones.
Estos brazos robóticos están todavía en fase experimental y su costo es de 7 millones de dólares, por eso, no estarán a la venta sino hasta dentro de cinco años.