CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 10, 2005.- "Al que dé mordida llámalo así ¡corrupto!", no te calles, alza la voz", así dice el fragmento de un spot publicitario del Consejo de la Comunicación. Este spot es parte de la campaña 2005 del Consejo de la Comunicación en contra de la deshonestidad en México.
Fraude y soborno son las dos conductas deshonestas y delictivas que afectan gravemente las finanzas gubernamentales y del sector privado; así lo demuestra una encuesta realizada por la empresa Cei Consulting & Research.
"El costo que estimamos es que el 12% nacional, se pierde en corrupción, y esto incluye no solamente la corrupción gubernamental o burocrática, sino también los fraudes en el sector privado que en pequeñas y medianas empresas significa el 6.5% nacional", afirmó Arturo del Castillo presidente de Cei Consulting & Research.
El estudio aplicado a 1 mil 476 empresas en todo el país arrojó que en la mayoría de los casos los mismos empleados son quienes defraudan a sus empresas; el soborno para obtener permisos, licencias o evadir sanciones es otra práctica usual que erosiona la economía de pequeñas y medianas industrias.
“El 43% de las PYMES pagan frecuentemente sobornos a algún servidor público y el 35% lo hace de manera regular", informó Arturo del Castillo.
Estudios anteriores realizados por la misma empresa determinaron que estas prácticas deshonestas son asumidas por un amplio sector de la población desde temprana edad.
"En general los mexicanos empiezan a pagar mordidas a los 12 años para sobornar profesores; de la población que comprende los rangos entre los 10 y 15 años el 15% ya ha pagado una mordida, esto se dobla cuando nos movemos al rango de entre los 15 y los 25 años y llega al 40%", declaró Arturo del Castillo.
De cada 10 mexicanos que practican fraude o soborno 8 son hombres y 2 mujeres.