NUEVA ORLEÁNS, Estados Unidos, sep. 5, 2005.- En las primeras horas del día, el equipo de Noticieros Televisa acompañó a los escuadrones de helicópteros que durante los últimos cinco días rescatan a cientos de residentes de Nueva Orleáns que quedaron atrapados por aguas pestilentes. Nuestro recorrido comenzó en uno de los puestos de rescate del vecindario de Saint Crox a un costado del Barrio francés.
Subimos al helicóptero y nos dirigimos en busca de supervivientes, primero sobrevolando el área.
Después ubicando áreas cercanas para concentrar a las víctimas y poderles evacuar.
Esta es la labor que durante mucho tiempo estuvo haciendo el ejército estadunidense, los helicópteros de la Fuerza Aérea, rescatando a personas como una mujer que permaneció durante muchas horas en un asilo de ancianos que estaba al cuidado de religiosas que tuvieron que ser evacuadas.
“ Pero alrededor de ellos está totalmente inundado y no pueden salir y nadie puede entrar hasta donde están, eso es lo que no entienden”, dijo el Sargento Johnatan Mcneil, piloto de la Guardia Nacional de Georgia.
Con niños, mujeres y ancianos damnificados a bordo, el helicóptero se dirigió al aeropuerto internacional de Nueva Orleáns, donde les esperaban aviones especiales para transportarlos a refugios temporales en los estados de Arkansas, Texas y otros hasta, que sus viviendas sean rescatadas de la negra y pestilente marea que los cubre, contaminada por cadáveres en descomposición y animales muertos, sustancias químicas y desechos peligrosos que las convierten en un poco de contaminación.
Esta es la labor cotidiana que realizan pilotos militares hasta que todos los sobrevivientes serán rescatados y reciban atención para rehacer sus vidas.