WASHINGTON, Estados Unidos, sep. 6, 2005.- "Katrina" ha obligado a cientos de miles de personas de raza negra a emigrar de sus residencias en Luisiana y Misisipi, lo que ha creado un éxodo que las autoridades entienden que va a modificar el mapa demográfico de Estados Unidos.
Aunque todavía es pronto para adivinar qué van a hacer en el futuro cientos de miles de familias negras de bajos recursos que ahora se encuentran en centros de acogida en otros estados, muchos han manifestado ya que, si encuentran trabajo, no volverán, por ejemplo, a Luisiana.
Así se explicaba recientemente Willy, un afroamericano que se encuentra en el "Astrodome" de Houston, después de haber vivido la agonía del estadio "Superdome" de Nueva Orleáns.
"Si encuentro trabajo por aquí, no vuelvo", aseguraba, resumiendo el pensar de muchos de los que le acompañan en esta aventura obligada por la devastación que el huracán "Katrina" ha causado en los estados del Delta del Misisipi.
DE POCO A NADA
Según las cifras que manejan las autoridades, hay entre 300 mil y 400 mil personas en su misma situación. Personas que antes, en Luisiana por ejemplo, tenían poco, pero que ahora, ya no tienen nada.
Están a expensas de la ayuda que pueda darles el Gobierno y, después de la triste experiencia vivida con el huracán y las inundaciones posteriores, cualquier lugar puede ser bueno para volver a empezar.
"Advertimos a la gente que esta ciudad está destruida", dijo el lunes el subjefe de la Policía de Nueva Orleáns, Warren Riley, quien, directamente, pidió a los que fueran sus conciudadanos que por favor "no vuelvan a esta ciudad ahora mismo".
Los desplazados están distribuidos temporalmente en centros de acogida de Texas, y cuando se llenaron sus instalaciones, el éxodo se extendió a otros muchos estados, en su mayoría de la mitad sur del país.
Podrían tardar meses, si no años, en poder volver, por ejemplo, a Nueva Orleáns, por lo que los estados de acogida, de alguna manera temen que vayan a quedarse en su territorio por los problemas que eso podría acarrear.
EL SURESTE CONCENTRA A LA POBLACIÓN NEGRA
Con esta realidad sobre la mesa, los analistas analizan ya lo que pronto creen que será una realidad: Se va a modificar el mapa demográfico de Estados Unidos.
Por razones históricas no ajenas a la esclavitud, la comunidad negra de Estados Unidos se concentra sobre todo en los estados del sureste, es decir, Luisiana, Arkansas, Misisipi, Alabama, Georgia y Carolina del Sur.
Según datos oficiales, a principios del siglo XX, el 85 por ciento de los negros de Estados Unidos vivía en los estados del sur, pero los cambios económicos de después de la Segunda Guerra Mundial produjeron una gran redistribución de la población, motivada sobre todo por el "boom" industrial.
En esa ocasión se calcula que fueron unos cinco millones de afroamericanos los que se trasladaron a estados industriales como Michigan -con sus empresas automovilísticas- , Illinois y, por supuesto Nueva York y estados aledaños, como Nueva Jersey.
El movimiento de los derechos civiles de los años 60 y las revueltas que se produjeron en el sur durante esta etapa de rebelión contra la discriminación racial, obligaron también a un éxodo hacia ciudades como Washington, donde actualmente la población negra supera el 60 por ciento de la población capitalina.
Las circunstancias ahora son muy distintas, pero las consecuencias pueden ser similares.
Los desplazados no pueden esperar un año para rehacer sus vidas y, el que más y el que menos, buscará la forma de establecerse, probablemente, en el estado en el que llegó como desplazado.
Esto preocupa sobre todo a Texas, donde las cifras apuntan que hay unos 100 mil evacuados de Nueva Orleáns dispersados por distintos hoteles de la ciudad.
Además, las autoridades informan que son 30 mil las personas de bajos recursos que esperan mejor ventura en el "Astrodome" -unos 16 mil- y en el resto de los centros de acogida de la ciudad.
En otras ciudades de este estado, como San Antonio y Dallas, hay más o menos 14 mil damnificados en cada una de ellas.
En esta situación no es de extrañar que el gobernador de Texas, Rick Perry, haya hecho un llamamiento a los demás estados del país para que colaboren eficazmente en la acogida de evacuados y liberen a Texas de toda esta carga.