Visite el sitio especial de Katrina:la devastación CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 11, 2005.- "Katrina", el huracán que devastó Estados Unidos, es ahora el único centro de atención del mundo y ni el cuarto aniversario de los atentados del 11 de septiembre podrán hacer la diferencia.
El 11 de septiembre del 2001 Estados Unidos sufrió el mayor atentado terrorista perpetrado en la historia.
Dos aviones se estrellaron contra las "Torres Gemelas" de Nueva York, un tercero golpeó al edificio del "Pentágono" en Washington y por último otro cayó en Pensilvania, se presume que este iba dirigido contra la "Casa Blanca".
Aquel fatídico día cobró la vida de más de 3 mil personas.
Inmediatamente el presidente estadounidense, George Bush, ordenó una investigación exhaustiva para dar con los autores del crimen.
"Estados Unidos va a cazar y a castigar a aquellos que son responsables por estos actos cobardes", afirmó el recién electo primer mandatario de Estados Unidos.
Horas después, apareció Osama Bin Laden, líder de la organización terrorista "Al-Qaeda", atribuyéndose el atentado, en ese momento, Estados Unidos declaró la guerra contra el terrorismo.
Tras los atentados y el derrumbe de aquellas torres que representaban el "corazón financiero" de Estados Unidos, los neoyorquinos se propusieron volver a construir la llamada “ZonaCero”.
En esta área se creó un monumento que conmemora a las víctimas de la masacre: dos grandes estanques de nueve metros de profundidad que hacen un vacío evocador de la pérdida sufrida por todo el mundo en aquel “Martes negro”.
COMIENZA LA PERSECUCIÓN CONTRA AL-QAEDA
Una vez que el gobierno de Estados Unidos supo que Osama Bin Laden se había asumido los atentados en su territorio, dejó de lado las investigaciones que llevaba a cabo tras 36 mil pistas posibles que habían recabado el FBI junto con la CIA.
Ahora el blanco a seguir era Afganistán, país de originen donde los talibanes se asentaban y con ellos, el líder de la organización terrorista "Al Qaeda", Osama Bin Laden.
La guerra “contra el terrorismo” había comenzado con la llamada “Operación duradera” el 7 de octubre del 2001.
Estados Unidos, con el apoyo de su aliado británico, utilizó una armada de 40 aviones y una flota de buques de guerra y submarinos, así como 50 misiles “Tomahawk” y bombas de 230 kilos, algunas teledirigidas, para atacar Afganistán en represalia por los atentados del 11 de septiembre.
La ofensiva duró tan sólo dos meses al ponerle fin con la caída de los líderes talibanes, dejando cientos de muertos, pero sin la captura de Osama.
La batalla contra Afganistán había terminado, pero continuaba la guerra contra el terrorismo."Al Qaeda" había sufrido muchas bajas pero no parecía estar eliminada.
Por estas fechas también se empezó a hablar del que sería el segundo gran conflicto bélico, el de Irak.
La intervención armada partía con el objetivo de desarmar al país dirigido por Sadam Hussein y crear las condiciones necesarias para una transición democrática.
Tras dar un ultimátum, Estados Unidos con sus aliados, España e Inglaterra, procedieron al ataque.
La guerra comenzó el 20 de marzo del 2002 y se dio por terminada el 1 de mayo del mismo año, tras la toma de las principales ciudades y la desintegración de la Guardia Republicana iraquí.
Comenzaba el sangriento proceso democratizador de Irak y la búsqueda de Sadam Hussein, quien parecía haber huído antes del final de la guerra.
A pesar de la caída y captura del líder iraquí, Saddam Hussein, hasta la fecha, tropas estadounidense se encuentran en Irak perpetrando tanto ellos como los iraquíes innumerables ataques con una cifra indeterminada de muertos de ambos lados.
ALIADOS DE EU EN LA GUERRA SON ATACADOS TAMBIÉN
Ante estos hechos, España e Inglaterra se convirtieron en aliados incondicionales de Estados Unidos y mandaron tropas a Medio Oriente en apoyo a la llamada “lucha contra el terrorismo”.
Ambas naciones sufrieron las consecuencias de tenderle la mano a Estados Unidos. Atentados terroristas en sus países dejaron miles de muertos.
El 11 de marzo del 2004, España recibía uno de los bombardeos más fuertes de su historia, la explosión casi simultánea de 12 bombas en tres estaciones de trenes urbanos en Madrid dejó 192 muertos y mil 421 heridos.
Más de 2 millones de personas se manifestaron al día siguiente en las calles de España pidiendo paz para su país y el retiro de las tropas españolas que se encontraban combatiendo en Irak.
El incidente ocurrió unos días antes de la elecciones presidenciales, suceso que le hizo perder la reelección al entonces presidente de España, José María Aznar, para cederle su lugar a José Luis Rodríguez Zapatero, quien se encargó de cortar con toda relación bélica con el gobierno de Bush.
A unos días de haber tomado su cargo Rodríguez Zapatero, la milicia española abandonaba Irak para poner punto final a más de tres años en combate contra el régimen iraquí de Saddam Hussein.
Por su parte, un año después, el 7 de julio del 2005, Inglaterra era blanco de la venganza de "Al Qaeda", 39 muertos y más de 700 heridos fueron el resultado de cuatro bombas que explotaron en trenes de la ciudad londinense y una más en un autobús. "Al Qaeda" volvía a atribuirse el hecho.
Sin embargo, ni el gobierno de Gran Bretaña ni el pueblo inglés entendió el significado del atentado y Tony Blair fue reelecto presidente.
Aún quedan muchas preguntas sin respuestas. El máximo responsable de los atentados más sangrientos de la historia, Bin Laden, sigue en paradero desconocido.
No se sabe si murió en un bombardeo en las montañas de Afganistán meses después, pero, según la cadena qatarí "Al Jazeera" sigue vivo y varios vídeos retransmitidos por esta emisora son atribuidos a él, quien sigue amenazando a todo Occidente.
Este 11 de septiembre del 2005 se cumplen cuatro años de los atentados en Estados Unidos y el presidente George Bush continúa con su venganza contra los autores de tan trágico hecho.
George Bush no para de desencadenar escenas violentas que provocan la muerte de inumerables inocentes, ni la devastación de "Karina" lo ha hecho retroceder.
La muestra más clara es su reciente negativa a regresar a las tropas estadounidenses que están en Irak para apoyar a los damnificados del huracán.
A cuatro años de los atentados terroristas en Estados Unidos, la guerra disfrazada continúa.